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SUPAY-666

ramon reprogramador de cerebros...

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Acabo el cigarrillo, sabe duro y violento entre mis pulmones cansados y mi estomago vacío, la vista se nubla entre el humo denso del cigarro entre mis dedos amarillentos, la gente del bar conversa en mandarin o danés, en idiomas arcanos, en el lenguaje magico y pastoso de los borrachos. 3 AM, no puedo dormir, discutí con ella, ella discutió y no tuve paciencia, ella se fue.

Estuve matando el tiempo en el burdel de Rocco Yamashiro, el famoso burdel de las mil fantasias, el castillo de las muñecas de silicon quirurgico. Suelo trabajar alli cada cierto tiempo, tiene en su stud a unas 25 en cuartos acondicionados, tu sabes con motivos sadicos, con aspectos de salon de clases y las muñecas vestidas de colegialas, enfermeras, policias y demas. Rocco no se llama Rocco, ese nombre le gustaba desde niño, y lo copio de un famoso actor porno de los lejanos noventas, cuando el era un mocoso que veia porno a escondidas con sus primos aqui en Lima, antes de irse a Japon y querer ser un tipo duro y todo eso. Su burdel con muñecas lo puso imitando los de Tokio, que ya eran toda una sensacion por esos lares, especialmente en Ropongi, el barrio rojo, donde Rocco se volvio putañero y perseguia a los yakuzas para que lo hagan rudo y lo dejen entrar a la mafia local.

Aqui en Lima, puso su negocio primero importando muñecas de segunda mano de sus conocidos en Tokio, luego, cual juntacadaveres soño con poner un burdel con mujeres reales, pero no supo como, siempre fue a la larga el niño bien, timido y bien educado, le falto calle, huevos, que se yo. Su negocio va bien, el trabajo que hago para el es basicamente cambiar o reparar la piel de silicon que se gasta por el uso, el exoesqueleto que suele romperse o doblarse, algunas reprogramaciones y cosillas asi, nada fuera de este mundo. Rocco no permite el sadismo extremo, ni nada que malogre a sus muñecas, no gordos encima, no golpes muy fuertes. Los coprofilos pagan una prima por la limpieza posterior, los pedofilos pagan mas por las tres modelos nuevas, esa parte me da asco, son unas muñecas que parecen de seis, ocho y doce años, la policia ya lo ha intervenido, pero al no ser seres humanos no cuenta como pedofilia. Pero un dia lo van a joder, le he dicho que las queme, que se desaga de ellas, pero esos asquerosos degenerados pagan muy bien, esa estupida avaricia va a hacer que le den por el culo en la prision, ponja de mierda, esas tres muñecas me dan asco, son tan malditamente reales, con sus estupidos vestiditos de marinerito, y sus caras de japonesitas inocentes, recuerdo que la caja en la que venian parecia una caja de muñecas gigante, colorida e infantil, eran lo ultimo en japon, podian cantar y actuar y bailar. Yo no las reparo, Siento repugnancia por los anormales que vienen a buscarlas, el ponja me llama para reparar a las demas, sabe como pienso, me da buenas bebidas, me engrie, pero un dia lo van a joder por esas tres, lo se.

Un viejo me ve hace rato sentado al otro lado de la barra, son las 3 .15 AM, un maldito viejo marika me ve hace rato, con los ojos rojos y casi saliéndosele de la cara. Lleva un terno de 5000 y una corbata a mi parecer de seda pero grasosa en los bordes, me ve y hace como que me saluda alzando la barbilla, lo veo furioso, le enseño el dedo medio y lo maldigo en silencio, volteo, sigo bebiendo mi cerveza fría.

Debería irme, pero la asquerosa idea de estar en la cama desnudo y frió, cuando debería haberme tirado a la flaca y despertar con una estupida sonrisa, sudado y cansado, me jode el alma, me da nauseas pensar que perdi un polvo excelente por ser terco con la terca de Helen, Helena de atroya (le gusta por allí, si que le gusta). Jimmy el gordo y calvo barman me alcanza un bloddy mary, lo miro con el cigarro colgando en el lado derecho, lo miro y le pregunto por que carajos me da un maldito y amanerado bloddy mary, me señala al viejo, el viejo se acerca sonriendo con su cara de asco, el terno, el reloj fino asomando por la manga, sus ojos rojos y salidos, su escaso cabello peinado de lado, su flaco trasero sentándose sin pedir permiso a mi lado y sus ojos sobre mi, sobre mi y pidiéndome disculpas, con su voz de flauta y su corbata de seda italiana a rayitas, grasoso en los lados, propio de un hombre nervioso que manosea su maldita corbata y la embarra con sus sucios dedos sudados.

Antes de que lo mande a la mierda me hablo y hablo y hablo, aquí va lo que dijo el tío:

    -Usted es Ramón, No se moleste, me hablo de usted Jacko, el del edificio 13, usted sabe, Jacko, el no podía ayudarme, se que usted si, ¿No le gusta el bloddy mary?

    -No, -lo bebí despacio, total es gratis ¿Pensaban que lo desaprovecharía?- No me gusta, debió pedirme un Pisco sour, ok viejo marikon, lárguese o le rompo las piernas, ok, o no soy claro...?

     -No, no déjeme explicarle -Mientras hablaba movía las manos y le pedía a Jimmy un pisco sour, alce la voz y le pedí un pisco catedral.

     -Hable de una buena vez, que le dijo Jacko, esa sucia rata solo sabe molestarme, hable rápido que no tengo su tiempo...

     - Mire, Ramón, usted es un joven muy apuesto, ne necesita ser grosero, seria interesante un affaire sexual, sabe, soy un hombre adinerado, podriamos entendernos, pero no he venido hasta estos barrios por ese motivo hoy dia, necesito que me reprograme -Bajo la voz y sonó chistoso con su voz aflautada de niño castrado- Mire, mi doctor no sabe lo que siento, es un imbecil, el no sabe lo que siento, mire, solo necesito que me reprograme, es fácil para usted, no le quitare tiempo, puedo pagarle sabe, pero lo necesito esta noche, solo una reprogramación, no creo molestarlo otra vez, Jacko dijo que...

    -Jacko es un cagon, si lo mando es por que se orinaba en los pantalones de miedo, lárguese amigo, lo que me pide ya no es fácil, a lo mejor usted tiene un código de bloqueo encriptado  o peor esta con alerta directa satelital, lo ubicaran, lo harán hablar y en la comisaría me colgaran de las bolas para que confiese. Ya nada es fácil, vallase y llévese su dinero, no estoy necesitado de billetes como el adicto de Jacko, y me gusta conservar mi pellejo en su lugar.

Me volteo despacio, lo miro a Jimmy limpiar parsimoniosamente sus largos vasos de cristal, el viejo hace ruidos a mi espalda, parece que quiere llorar, escribe en una servilleta con una pluma muy fina, me la acerca despacio, y lo veo, tiene la cara desesperada, los ojos rojos y muy abiertos, un viejo adicto, un maldito yonkie, un cagon, un quemado. La cifra en el papel no se nota, esta escrita con mano tembloroso y apresurada, la acerco a mis ojos cansados, lo miro y el me ve, ansioso e inseguro observándome desde sus ojos de saurio perdido.    

     -¿Va en serio la cifra, la tiene a la mano?, El viejo sonríe, se alivia de su tensión, no me gusta verlo así tan tranquilo, necesita un poco de presión, que la sufra.

     -Ok, que sea el doble y lo hago, valla pagando los tragos, y no me haga perder el tiempo.

Le doy la espalda, bebo despacio la catedral, Jimmy sabe hacerlas, buen pisco iqueño, uva soleada en la campiña frente al mar. Ah, el mar, fui con Yanira hace un mes, hacia frió pero ella se desnudo y corrió con sus pezones erectos y se metió de cabeza en el agua espumosa, salio como una Venus tatuada y excitada, llamándome con la mirada, los ojos llenos de deseos y el cuerpo frió pero, a la ves muy caliente...

     -Oiga, señor Ramón, es, es mucho, yo -Me muestra otra servilleta, una cifra mayor, casi el doble, el viejo esta violeta y los cabellos ralos le caen por la frente estrecha.- Yo le doy esto, no tengo tanto, lo llevo a mi departamento en mi auto, vamos rápido, no puedo darle mas, entiéndame, usted no entiende, sabe, le pago a ese maldito doctor y el no es capaz de cambiar la programación, usted si, ayúdeme...

Me agarra la mano, esta le suda, todo el suda, sus ojos mas abiertos, sus ojos suplicantes, su boca torcida, sigue pidiendo y hablando, le quito mi mano de sus manos pecosas y viejas, odio que un hombre me agarre la mano y que me suplique, odio a este viejo vicioso, pero me gusta la cifra en la servilleta, eso si, todo sea por amor.

     -Viejo, habla despacio, me depositas a mi cuenta ahora, reviso la cuenta y subo a tu auto, déjalo en mis manos, pero luego no me conoces, no me has visto, tienes suerte que tengo un corazón de oro y me siento bueno esta noche, me nace ser bueno. -Se desase en agradecimientos, se va a una silla y empieza a hacer el deposito, lo reviso, las cifras están exactas, el viejo suda, subimos al coche, uno nuevo, brillante, con los guardafangos llenos de barro y porquería, un auto como el viejo, lujoso pero manchado, caro pero sucio, oliendo a perfume fino y pies sucios.

Neuroseguridad alta, pero puedo entrar, años de practica atacando archivos y alterando informes de banco, el viejo esta echado, como dormido, con esa estupida sonrisa en los labios delgados y torcidos, un trabajo clásico, reprogramar la terapia, dejar que su reserva interna de alcaloides, de adrenalina sintética, de aceleradores coronarios sea mas fluida, mas intensa. Lo que hago es peligroso fuera de que puedan atraparme, es peligroso en serio, lo hago despacio para no alterarle el ritmo cardiaco más de la cuenta, para que su reserva de drogas no se gaste tan rapido y se den cuenta, solo cambio lo necesario, solo un poco.

Jacko una ves me dijo que una señora a la que le reprogramó el cerebro murió de un paro, ella tenia una prótesis robótica con un wireless desfasado, una versión de hace 10 años, La mujer quería mas drogas para dormir, levantarse, la tension, huevadas de tia aburrida pero, se volvió adicta, Antes consumia prozak, valium, diasepan y antiansoliticos como si fueran caramelos, luego le pusieron los implantes neuronales y las reservas de drogas. Lo buscaba cada semana para que le aumente la dosis, su doctor se dio cuenta y encripto su wireless, pero Jacko encontró un vacío y siguió subiéndole la dosis, hasta que le reventó el corazón. Vieja cojuda y loca, salio en el periódico, como ella han muerto muchos, Jacko se rie, es un hijoputa, un cabron, con lo que le saco a la vieja podría haberse comprado una casa y un auto nuevo, pero sigue en su depa sucio con su viejo auto chino, pero de puro maricon ya no hackea el cerebro a nadie, hijo de puta.

El viejo despierta de ese semisueño confuso, su sofá es de cuero rojo con acabados en madera, parece madera real, es un sofá enorme que estaría perfecto en mi cuarto ahora vacío, me mira como diciéndome que paso.

    -Doctor, ¿Ya esta, ya estoy bien?

Se pone de pie, se mira las manos, se toca la cara, siento un estupido sentido de culpa, pienso en como me sentiría si el saurio enternado se muere frente a mi, o se muere y sale en las noticias. Se va a morir igual, esta viejo y es un vicioso, solo le hago mas divertido el final, el tío va a andar drogado por las calles, hasta que la dosis le quede chica, y me busque otra vez, y cada vez será mas peligroso, y cada reprogramación será un paso mas a su tumba de mármol y un celda de hierro meada para mi, no, esta es la ultima vez que le reprogramo el cerebro a este pobre perro de corbata grasosa.

Pasa el tiempo, regrese con la flaca y terminamos, salí con su amiga y esta se quito a Ecuador, Luego conocí a kassandra que es una rumana, salimos un mes hasta que se quito pal Cuzco y prometió regresar por mi, mientras la espero hecho un huevon voy pasando la vida. Un martes a las 2 caí en el bar y Jimmy me dijo que alguien me esperaba hace horas, era el viejo, otra ves con los ojos rojos y las manos inquietas, otro terno, esta vez uno gris y la corbata mas limpia que la anterior. Quiso hablar y le dije que se largue, no podía esperar a que se muera y saber que es mi culpa, no quería eso en mi conciencia, tan mierda no soy.

El viejo me miro un buen rato, nervioso, me levante con dirección a la puerta del bar alejándome del saurio, casi en la calle este me dejo una servilleta en la mano, le pedí el doble, no lo pensó dos veces, su auto olía esta vez a pizza fría , a coñac, a pañales geriátricos.

 

                                  22 octubre 2009

                             Luís J. Torres

 

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