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El Grito de Edvard Munch, genial muestra del arte universal que el artista logró basándose en una momia peruana que había visto en la exposición universal de París ...gracias a http://historiasconhistoria.es

El Grito de Edvard Munch es una de las más célebres pinturas de todos los tiempos y es uno de los más reconocibles iconos culturales de nuestro tiempo. No es de extrañar. Sus colores estridentes, sus rotundas pinceladas y sus retorcidos trazos lo convierten en una de las más realistas expresiones de la angustia y del dolor del ser humano.

Por eso, tampoco es extraño, que la historia que hay detrás de este cuadro sea tan tortuosa como los trazos que lo componen.

 

Edvard Munch (1863-1944)

El origen de este cuadro y de toda la obra de Munch hay que buscarlo dentro de la cabeza del pintor. Un padre excesivamente severo, una infancia enfermiza y el trauma de, siendo un niño,  presenciar la muerte de su madre y una hermana llevan a Munch a sufrir serios problemas mentales que hoy en día se diagnosticarían como un desorden bipolar. El mismo Munch lo explica así:

“La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles que rodearon mi cuna y me siguieron durante toda mi vida”

Munch trabajando en la playa

La mezcla de un talento innato y su locura, dan como resultado el genio de la pintura que hoy conocemos por sus angustiosos cuadros, en donde destaca sobre todos los demás, “EL Grito”.

 

El cuadro comienza a gestarse en una tarde de 1892 que el pintor describe así en su diario:

Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.

De esta visión nace primero el cuadro titulado, “La Desesperación”.

 

Aunque, no quedando satisfecho con el resultado, decidió pintar otro bajo el mismo título.

Aún así, el pintor seguía sin expresar lo que realmente quería hasta que un día, basándose en una momia peruana que había visto en la exposición universal de París, pintó su primera versión de El Grito de la que hizo hasta cuatro versiones diferentes.

Momia en la probablemente se inspiró Munch para su cuadro

La obra la expuso por primera vez en 1893 y formaba parte de una colección de varias pinturas bajo el título de “El Amor”,donde Munch quería mostrar las diferentes etapas de un romance y donde El Grito era, tras un trágico fin del romance, el último cuadro de la serie.

Abajo algunos de los cuadros de la serie entre los que se encuentran obras tan conocidas y espléndidas como La Madonna.

 




El extraño gusto de Munch  no gustó al público del momento siendo calificado como un arte demente. Un critico consideró la obra en general y El Grito en particular, tan perturbador que aconsejaba que no fueran a verlo las mujeres embarazadas.

Posteriormente, y a pesar de que el régimen nazi prohibiera el arte de Munch al que  consideraba un autor degenerado, su obra comenzó a tenerse en la consideración que se merece. Sin embargo, su obra más famosa no encontraría la paz ni siquiera después de la muerte del autor.

Hasta en dos ocasiones ha sido robada y otras tantas ha sido recuperada tras varias peripecias. La primera ocurrió en 1994 cuando dos hombres, colándose por una ventana del museo de Oslo, simplemente cortaron el cable que unía el cuadro a la pared y se lo llevaron. Tardaron 50 segundos en hacerlo y además tuvieron el detalle de dejar una nota donde ponía: Gracias por la falta de seguridad.

A los cuatro meses fue recuperado por la policía. El ladrón, Pal Enger, declararía en una entrevista varios años después.

Por primera vez confieso que estaba detrás del robo, lo planeé durante cuatro años, y no fue el dinero lo que me movió a hacerlo, sino el reto y el juego.

El siguiente robo fue en 2004 pero en esta ocasión fue a plena luz del día y a mano armada ,llevándose también el cuadro de la Madonna del mismo autor. El momento en que se llevaban los cuadros fue captado por las cámaras.

Esta vez los cuadros estuvieron desaparecidos durante dos años hasta que fueron de nuevo recuperados por la policía aunque por desgracia, El Grito, se encontró ligeramente dañado.

Desde entonces, y al menos hasta el momento, las cuatro versiones de tan famoso grito están a buen recaudo. Tres se conservan en museos y uno está en posesión de un particular.

 

http://historiasconhistoria.es

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