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Jim Morrison: 40 años de misterio, de su muerte, de su ultimo viaje psicodelico...

Foto: Especial
 
La muerte de uno de los mayores iconos del rock permanece sin ser esclarecida cabalmente. Recientemente un periodista francés publicó su testimonio, que contradice la vieja versión de las última horas de vida del Rey Lagarto.

 

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de estar en París, Francia, y fui a visitar la tumba de Jim Morrison, el legendario cantante del grupo The Doors, en el cementerio Père Lachaise.

Siempre tuve curiosidad de saber por qué los restos del Rey Lagarto se quedaron allí, lejos de su tierra natal. Durante 40 años, la muerte de Jim Morrison ha sido uno de los misterios más inquietantes en la historia del rock. No se acaba de aclarar la razón por la que falleció el tres de julio de 1971. Fue encontrado en la tina del baño de su departamento de París, cuando apenas había cumplido 27 años de edad.

El certificado de defunción dice que Jim murió por “causas naturales”, pero con el paso de los años ha surgido la versión de que su muerte fue provocada por una sobredosis de heroína en los baños del Rock ’n’ Roll Circus, un antro de París; Sam Bernett, periodista francés que administraba el club, sostiene que la muerte fue ocultada por dos vendedores de droga, quienes habrían trasladado el cuerpo de Morrison desde el club hasta el departamento del cantante y lo habrían colocado en la tina del baño. La revelación está contenida en el libro The End – Jim Morrison, publicado por Bernett en la capital francesa.

Jim Morrison llegó a París en marzo de 1971. Ya reconocido como una de las grandes estrellas del rock gracias a éxitos como “Break on Through” y “Light My Fire”, había terminado la grabación de “LA Woman”, que a la postre sería el disco más popular de The Doors. Jim se hizo notar por su escandalosa vida, su abuso del alcohol y las drogas, y pronto se hizo cliente constante del Rock ‘n’ Roll Circus, lugar al que también acudían los Beatles, los Rolling Stones, Pink Floyd, Eric Clapton y Jimi Hendrix. En la madrugada del sábado 3 de julio de 1971, el antro estaba repleto. Entre los asistentes estaba la atractiva joven inglesa Marianne Faithfull, quien recientemente se había separado de Mick Jagger. Morrison, quien estaba viviendo en París con su novia Pamela Courson, llegó al antro como a la una de la mañana.

Según afirma Bernett, Jim no se veía bien. Ordenó una botella de vodka y varias cervezas. Había ido a comprar heroína para Pam. Se la compró a dos hombres al servicio de Jean de Breteuil, un playboy francés traficante de drogas. Como a las dos de la mañana, el cantante se metió a los baños. Media hora después el encargado del guardarropa se acercó a Bernett y le dijo que alguien estaba encerrado en uno de los gabinetes y no salía. El administrador y dos guardias de seguridad rompieron la puerta y se encontraron con el cuerpo de Morrison colapsado en la taza, con sangre y espuma en la boca. Bernett llamó a un doctor que estaba en el club. El médico, cuyo nombre no se revela, movió hacia atrás la cabeza de Jim, le levantó los párpados, le abrió la boca y acercó su oído al pecho para ver si escuchaba algún latido. Su diagnóstico fue claro y conciso: “Este hombre está muerto”.

 

The Doors.
The Doors. Foto: Especial

 

Los tipos que le habían vendido la heroína al cantante entraron en el baño. Ignorando el veredicto del doctor, insistieron en que Morrison “sólo se había desmayado” y que ellos se ocuparían de él. Luego levantaron el cuerpo y se lo llevaron por un corredor que conectaba al Circus con el Alcazar, un antro que estaba al lado. Esa fue la última vez que Bernett vió el cuerpo.

Minutos después de la tragedia, un representante del dueño del antro, el abogado Paul Pacini, le advirtió a Bernett que no fuera a contarle a nadie lo sucedido. Bernett agrega que no vio razones para llamar a los servicios de emergencia, pues estaba convencido de la muerte de Morrison. También dice que todos los que estaban en el club esa noche y que se dieron cuenta de lo que pasó —incluyendo a Marianne Faithfull— hicieron un pacto de silencio.

Increíblemente, después de que el cuerpo de Morrison fue encontrado en la tina del baño de su departamento, no se realizó investigación alguna. Pamela Courson, quien había sido novia de Jim desde que estaban en la universidad en Los Ángeles, afirmó bajo juramento que su amante estaba vivo la noche anterior. Dijo a la policía que habían ido juntos al cine, que regresaron al departamento a la una de la mañana —la hora en la que Bernett dice que Jim llegó al Circus— y se quedaron dormidos. Horas más tarde, Morrison despertó tosiendo y ella lo vio entrar en el baño para meterse a la tina y relajarse.

El doctor francés Max Vassille, que había estado atendiendo al cantante, no tuvo problemas para diagnosticar que la muerte de Morrison había sido por “causas naturales”, y señaló que Jim había estado padeciendo de una úlcera estomacal y ataques de asma. Certificó que no era necesaria una autopsia. Vassille y Pamela Courson han muerto y no pueden aportar más datos.

Bernett, quien ahora realiza programas a través de la Radio Nacional de Francia, ha decidido romper su voto de secrecía a pesar de que podría enfrentar cargos por haber ocultado la muerte del cantante en el club que administraba. “Ya tengo más de 70 años, y quiero quitarme ese peso de encima. Ya dije todo lo que tengo que decir”, ha dicho el periodista.

Las leyes de Francia estipulan que los casos criminales no pueden reabrirse cuando han pasado más de 20 años de haber ocurrido. Sin embargo, las leyes internacionales pueden dar la oportunidad para que se revise el caso. Queda el consuelo de pensar que en el Père Lachaise Jim Morrison no está tan solo, pues en el cementerio reposan también los restos de otros grandes de la música como Federico Chopin, Edith Piaf, Georges Bizet, Giaccomo Rossini y María Callas, aunque ninguno de ellos tuvo un final tan triste como el del Rey Lagarto.

 

Jaime Almeida

 

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