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Malik Yaqub, el que fuera el mejor saxofonista de jazz del mundo nos desea un feliz año en este corto video - ¡Feliz año malditos sean y que el 2012 se acabe el mundo!

El saxofonista Malik Yaqub toca en las calles de madrid, no es un rico turista que lo hace por placer, con las monedas que le dan come y paga su pequeño cuarto en un edificio de inmigrantes, osea, un edificio que se cae a pedazos de lo viejo que esta. Yaqub fue considerado como el mejor saxo de EEUU en los años 50; tocó junto a figuras como Art Blakey, Jackie McLean o Red Garland y tiene grabados numerosos discos conn temas propios y que ahora son parte de caras colecciones (sus discos compactos valen cientos de euros en las tiendas de musica). Una serie de circunstancias, una mujer que le destrozo el corazon y una terrible enfermedad a sus manos, le llevaron a terminar en las calles de Madrid, tocando por el día y durmiendo en un centro de extranjeros por las noches. Una tarde fue detenido cuando tocaba en Gran Vía y recibió una orden de expulsión del país por no tener papeles.

 

Malik Yaqub, un maestro 

Antonio Sediles (Periódico del Estudiante)

Está cansado, Malik Yaqub tiene 72 años y una corrosiva enfermedad degenerativa apaga lentamente la movilidad de sus dedos. Nació en Kansas y hoy malvive deambulando por las calles de Madrid, coloreando a cambio de unas monedas el caótico centro de la capital. El don de sus melodías oxigena entre tanto coche y tanta obra al transeúnte en busca de auxilio. Pocos adivinan que Yaqub estuvo considerado uno de los mejores saxofonistas del mundo, que a sus 19 años fue elegido el sucesor de Charlie Parker, que compartió escenario con Bud Powell, Duke Jordan, Elmo Hope e incluso el mítico Miles Davis o que pasó varios años en prisión por negarse a combatir en Vietnam, donde según cuenta aprendió más jazz que en la prestigiosa Universidad de Berkeley. Aceptó una oferta del destino y llegó a España convertido en un reputado maestro para impartir su talento. Aunque hoy la miseria le señala con el dedo, continúa reposando su orgullo de jazzman sobre el ribete de su maltratado saxo. Nadie sabe en qué momento de la partida la vida le hizo trampas pero aunque termine perdiéndola en cualquier esquina, Malik Yaqub siempre será un maestro.

Habla su espíritu

A sus pies Malik vende alguno de sus trabajos autoproducidos. La versión de "Yaqub Speaks" guarda en su interior "The House of Yaqub", una pieza de prodigioso ’hard bop spiritual’. Ironías del destino, ya que la edición original de este disco fechada en el año 1980 se vende en Internet por cientos de euros.

Pupilo aventajado
"El ojo de la aguja" es el segundo trabajo del joven saxofonista José Luís Gutiérrez, pupilo aventajado de Malik Yaqub en la década de los 90. Su debut "Núcleo" le descubrió en 1997 como una figura clave en la evolución del jazz en este país, además de ser calificado como el mejor trabajo de la cosecha.

Malik Othman Yaqub

 

 

Probablemente muchos de vosotros hayáis visto a este hombre en la calle preciados. La primera vez que lo ví, algo en él me llamó la atención: mo era el típico músico callejero, de su saxo salía un sonido auténtico, con estilo. Por su aspecto pensé que podría ser neoyorkino, y eso para mí justificó de algún modo su técnica y su buen gusto. Hace poco, mi compañero de trabajo José Antonio, también conocido como Darco Barriofrescos (de lo mejorcito del hip hop nacional a mi parecer) me contó la verdadera historia de este hombre. Malik Yaqub, nacido en Estados Unidos hace 71 años, ha sido un saxofonista y pianista conocido internacionalmente desde los años 50, es más, a los 19 años, aproximadamente en la época en que murió Charlie Parker, Malik era considerado (algunos dicen que sigue siendo) de los mejores saxofonistas del mundo. Actualmente, Malik sufre una enfermedad en las manos que le hace ir perdiendo paulatinamente su movilidad. Desconozco exactamente porqué acabó en la calle, luchando contra el dolor de sus manos por conseguir unas monedas, y sorprende aún más lo bien que sigue tocando a pesar de todo. Su historia me conmueve enormemente, cada día lo busco en su esquina para comprarle alguno de sus CDs. Le deseo toda la suerte del mundo.

Apariciones de Malik Yaqub (cuento sin final)

 
El Monje i (2003)

-¿Conoces a ese negro? Me pregunta Jorge mientras el hombre da vuelta la esquina.
- Si, es Malik Yaqub, el saxofonista. Venía a casa. Tiene físico de jugador de béisbol.

Malik tocaba en el parque para los niños La Pantera Rosa por unas monedas. Un día le vi en el paseo junto al estanque, mientras acompañaba a unos músicos callejeros. Cabeceaba, la mirada perdida, el cuerpo oscilante, su saxo emitía algún sonido innecesario, estaba a punto de derrumbarse.

Al tiempo le volví a ver. Domingo soleado por la mañana.
Caminaba con paso elástico. Una rosa roja en la mano y en la otra el maletín con su instrumento. Iba enfundado en un buzo de aviador.

Esta noche Malik Yaqub en concierto. Leo el cartel en el escaparate del club de Jazz. En ese mismo momento a través del reflejo del cristal veo a Mr. Yaqub en gabardina que ingresa al local a ensayar. Me prometo volver al concierto.

El local está rebosante de público y el concierto ya ha comenzado. Me abro paso entre la gente. Nuestro músico comparte tablas con el crédito local, Jorge Pardo. Trato de llegar muy cerca del escenario para reunirme con unos conocidos. Bésame Mucho se escucha ahora. El tema va en ascenso, ahora en pleno vuelo Yaqub se instala en su propio espacio. Desviste y transforma su pretexto. En el laberinto de la música hace y deshace conjeturas a velocidad de vértigo. Levanta una pirámide en escala egipcia. Al instante El Faraón recorre los subterráneos y se pierde en ellos. Por unos momentos parece ir a la deriva para reencontrar el camino sinuoso y potente a la vez. Reaparece en el escenario para dar paso a su compañero que lo recibe con una media sonrisa algo incrédula, algo cómplice.

El ambiente está encendido. Atentos los que comparten el arrojo y la exploración del artista, entusiasmados quienes disfrutan esto como el panorama de una noche mas… de cualquier modo Malik puede volver del más allá y reunirse con los suyos en el intermedio.

Detrás del escenario hay un par de pequeñas salas que hacen las veces de camerinos. Allí sentados, una chica joven, novia del artista y unos chavales mas jóvenes aún. Entre todos lían canutos, esperando a Malik. El admirado Malik está con ellos, sonrisas y palabras tranquilas. La escena se hace ingrávida y desaparece con el humo.

 

 

Vibra el aire entre la lengueta gastada de un saxo viejo y cansado,

su bronce nos grita su locura y su siempre esperada muerte,

un hombre solo en el universo inmenso de una via gris sus labios hinchados

le dan vida al saxo lujurioso, hard bebop furioso en la noche lunar,

un hombre viejo que no logra olvidar a una mujer que si lo olvido,

sentado, en su esquina sucia, la ropa gastada, los bolsillos llenos de sueños,

las monedas caen, unas de pena, otras de brillo, el bronce no calla,

sus manos duelen, pero de ellas come, recorre el saxo y por dentro llora,

el dolor lo atrapa, sus manos, sus ardientes manos, hinchadas,

unos niños sonrien, el toca algo, y es otra ves el gran musico,

el amante invencible, los labios de bronce y vientos, el dios...

Reposa tu cabeza en la dura ezquina, sonrie un dia mas,

que grite el saxo en la calle muda.

 

25/03/2009

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