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SUPAY-666

Smile :) - Hoy dia vi que los intelectuales y una parte de la poblacion penso y voto por razones no egoistas, estoy feliz y cansado, asi que, solo me queda sonreir... SMILE!

Music: Smile
Artist: Michael Jackson
Software: Windows Movie Maker

Lyrics:

Smile though your heart is aching
Smile even though its breaking
When there are clouds in the sky, you'll get by
If you smile with your fear and sorrow
Smile and maybe tomorrow
You'll find that life is still worthwhile

If you just
Light up your face with gladness
Hide every trace of sadness
Although a tear may be ever so near
That's the time you must keep on trying
Smile, what's the use of crying?
You'll find that life is still worthwhile

If you just
Smile though your heart is aching
Smile even though its breaking
When there are clouds in the sky, you'll get by
If you smile through your fear and sorrow
Smile and maybe tomorrow
You'll find that life is still worthwhile
If you just smile

that's the time you must keep on trying
Smile, what's the use of crying?
You'll find that life is still worthwhile
If you just smile

*~*~*~*~*~*

The music piece in the beginning is from Gone (by 'N Sync).



"A day without a laugh is a wasted day." - Charles Chaplin
Un dia sin reir es un dia perdido. - Charles Chaplin, Charlot, carlitos o como desees llamarle a este hombre que bastaba ser el para hacernos reir.

Imagenes del 3 de junio, guerra sucia en postales naranjas, portadas de diarios amarillos comprados por la corrupcion fujimorista y mas basura pro keiko. Mañana salgan y voten pensando en el futuro de su pais, sus hijos, dignidad y respeto hermanos y hermanas!

La voz del pueblo es la voz de dios...

3 de junio, 10 y tanto de la noche, desde el parque washington hasta paseo Colon, cientos, miles de targetas a todo color, impresion fotografica, tamaño y estilo de postal, color naranja con la care chancho de la keiko fujimori, y calendario del año. La guerra sucia se vale de todo, tiene la prensa comprada, radio, television, y ademas cubre de papel naranja las calles.
 
 
Hay harto dinero en las arcas de las ratas naranjas, estos dias cualquier peaton de apie ha visto como pasaban camiones naranjas regalando polos, gorritos, calendarios y demas huevadas para todo aquel bestia que quiera recogerlo (bueno, los polos con la cara de keiko pueden servir para trapeador o recoger la kk del perro!
En mi pequeño recorrido, luego de gozar en el concierto de los Belkings (tercera mejor banda de rock instrumental del planeta! SON PERUANOS KARAJOO!) me puse a latear por la arequepay! y me encontre con las postales de la china care poto ¡Ve a ver por tu madre mala hija, gorda mentirosa y corrupta!
 
 
Me encontre tambien estas joyas de la prensa basura, portadas de periodicos amarillistas, impresion a color con noticias acusando a Ollanta Humala de todo! habia del correo (Alditus basuritus!) la razon, expreso y demas diarios de 50 cents! solo las portadas, lanzadas a las calles por miles! nada como escupir y vomitar mentiras, no se como hay personas que pueden leer estos diarios...
 
 
Regados en la arequipa, quizas debi latear mas y mas cuadras, pero podria apostar que hubiera encontrado lo mismo, mas papel impreso mintiendo sobre Ollanta, son los manotazos de ahogado, aun queda mucha gente acobardada o ignorante que cree que keiko es la virgen maria y que Ollanta es el diablo, y bueno, si las imagenes y la logica basica no bastan, no pierdan tiempo con esas personas, y salgamos a votar por el respeto y la dignidad!!
 
Vean el tipo de ilustraciones que uno podia encontrar en miles de estos sucios panfletos, la guerra entre los que se atreven y razonan contra los medrosos e ignorantes ha comenzado"!!!!

Vea el documental sobre las esterilizaciones forzadas del fujimorismo - y keiko dice que eso ya paso... gracias a http://www.larepublica.com.pe/

Caso de esterilizaciones forzadas (1) Caso de esterilizaciones forzadas (2)

 

Vea el documental sobre las esterilizaciones forzadas del fujimorismo

El gobierno del sentenciado Alberto Fujimori estuvo marcado, además de innumerables actos de corrupción, como la compra de medios de comunicación, por la sistemática violación de derechos humanos de las personas con menos recursos, “los que no tienen voz”.

 

Fueron miles de mujeres que tuvieron que sufrir estas vejaciones, bajo engaños, que las dejaron marcadas de por vida. Sin saber qué clase de intervención les estaba practicando, o a través de incentivos para lograr objetivos ocultos, se convirtieron en víctimas inducidas por la dictadura fujimorista.

Vea el documental sobre las esterilizaciones forzadas del fujimorismo

Recientemente, La República dio a conocer uno de los miles de casos que hasta ahora sufren el calvario de dichas intervenciones quirúrgicas.

Victoria Vigo, una de las víctimas de esterilizaciones forzadas durante la década fujimorista, se presentó en un reciente spot que la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos lanzó como parte de la campaña “Fujimori nunca más”.

Vea el documental sobre las esterilizaciones forzadas del fujimorismo

El caso de Victoria fue uno de los primeros en salir a la luz cuando en 1997 un estudiante revisó su expediente, el que ya había sido archivado por la Fiscalía. Pero su historia data de un año atrás. En abril de 1996, ella pierde al bebé que esperaba, luego de la cesárea. Nada en toda su vida volvió a ser igual después de esa operación.

 

Keiko desesperada - PPK el agente norteamericano que escapo del pais acusado de traicion y robar millones al estado, regresos a robar y vender el pais, el mudo castañeda, acusado de corrupcion, malversacion y robo en su gestion, mercedes araoz la responsable de las muertes en Bagua y la curva del diablo entre otras perlas, y todos los demas corruptos y transfugas, apoyaran a keiko en su caravana de la mugre.

Para aparentar respaldo, candidata de Fuerza 2011 convocó de emergencia a Pedro Pablo Kuczynski, Luis Castañeda y Mercedes Aráoz, quienes antes ya le habían expresado su adhesión.

En un principio la extraña convocatoria a una conferencia de prensa de la candidata de Fuerza 2011, Keiko Fujimori, hizo suponer que habría anuncios importantes. Sin embargo la reunión solo sirvió para que la aspirante Fujimorista se presenta ante la prensa con sus aliados Pedro Pablo Kuczynski, Luis Castañeda y la fallida candidata del APRA, Mercedes Aráoz, para reiterar el apoyo que esos políticos le habían expresado con anticipación.

Además de los ya citados, en el local partidario de Fuerza 2011, en La Molina, también estuvieron presentes Máximo San Román, la peculiar excandidata presidencial Juliana Reymer y el exministro de Comercio Exterior Alfredo Ferrero.

¿Respaldo desinteresado?
La candidata Fujimori les agradeció el “respaldo desinteresado” y les dijo que es necesario un gobierno de amplitud y concertación, que busque la unidad y la reconciliación de los peruanos.

Fuentes Fujimoristas revelaron a LA PRIMERA que en la cita se iba a presentar a los posibles integrantes de un futuro gabinete Fujimorista, como maniobra para recuperar imagen tan severamente golpeada por las secuelas del debate, el rechazo a su presencia en diversas provincias y el fuerte daño que le ha causado haber justificado la esterilización masiva de mujeres durante el régimen de su padre.

Sin embargo, solo fue una conferencia de prensa intrascendente en la que cada uno de los invitados aseguró, sin que nadie se lo preguntara, que no han negociado puestos en un eventual gabinete presidencial a cambio de su apoyo, pese a que Fujimori dijo que todos ellos tienen mucho que aportar al país.

Cuando tomó la palabra, Kuczynski habló de que el Perú necesita un gobierno de ancha base, práctico y que no sea ideológico. “Esta candidata lo puede hacer, el otro candidato me causa hondísima preocupación y por eso estoy aquí”, señaló.

Terminada su presentación, Kuczynski aduciendo que tenía una cita médica, no permitió hacerle preguntas en ese momento, lo cual no pudo evitar cuando se retiraba del local Fujimorista.



Acepto, no acepto
Ante el requerimiento de LA PRIMERA, Kuczynski no quiso revelar mayores detalles de la reunión con Fujimori, aunque no desestimó aceptar el premierato en un eventual gobierno de Keiko Fujimori. “No lo descarto”, contestó.

Por su parte, Mercedes Aráoz, dijo que es el momento de apoyar al país. “No estamos buscando un puesto de trabajo, es simplemente un apoyo por el Perú y allí está nuestra vocación de servicio”, señaló.

Sobre la posibilidad de ser ministra de un eventual régimen Fujimorista, respondió que “podría aceptar, no sé, tendría que verlo, aunque probablemente no, por que no estoy buscando nada”, aseguró, pues ya tiene empleo.


Helio Ramos
Redacción

FERNANDO SZYSZLO O LOS GARGAJOS DEL SEÑO FEUDAL ...gracias a http://rodolfoybarra.blogspot.com/

Sería fácil desarmar y echar por los suelos todos los rebuznos de este señor, casi como apalear a un caballo moribundo o abofetear a un tentetieso. Sin embargo, la edad no es ninguna disculpa para decir estupideces o insultar a las mujeres de los andes. Cualquier persona con dos dedos de frente o con una educación mínina (bastaría tener sentido común) podría darse cuenta de que está ante un impresentable, y que, si no se trata de un caso patológico o demencia senil, pues de lo que se trata es de un señor feudal con látigo y que ve a su prójimo como siervo; y, para nada, de un pintor o vocero de alguna intelectualidad angloafrancesada, oligárquica o liberal.
Pero dejemos las críticas para después, el recipiente de los comentario (vómitos) nunca habrá tenido un mejor lugar para expresar nuestro rechazo ante tanta estupidez. Total, sólo con leer algunas de sus expresiones (ya que la entrevista fue pasada en dos partes), uno no sabe si está en las épocas de la colonia o en un manicomio.
Estos gargajos, balbuceos miserables de racismo, misoginia y miopía política, corresponden a la "entrevista" en canal 5 que le acaba de hacer Beto Ortiz a este "pintor de caballete":
 
"...no es posible que elijan a mujeres con vestidos indígenas (para el congreso), es para avergonzarse".
 
"Alan García ha hecho el mejor gobierno en los 85 años que tengo".
 
"Blanca Varela era izquierdosa, hubiera votado por Humala".
 
 
Fernando de Szyslo
.

Las lagrimas del jefe de la tribu Kayapo - El llanto de los ultimos hombres libres - el grito enmudecido de 40.000 indigenas que desapareceran para siempre - las victimas invisibles de la hidroelectrica Belo Monte. gracias a yonkis.com

Un mensaje de Sheyla  Juruna

Para mí y my gente el Belo Monte Dam es un proyecto de muerte y destrucción.
Va a diezmar nuestras poblaciones y toda nuestra biodiversidad.
El Belo Monte dam tendrá serias consecuencias medioambientales y territoriales para nuestra gente.
Será especialmente destructivo para nuestro rio, cual será  matado y un peligro para nuestras vidas.
Ya hemos intentado varias formas de dialogo con el gobierno, haciendo todo lo que podemos para bloquear este proyecto, pero no hemos sido escuchados.
Creo que es ahora nuestro momento para ir a luchar contra Belo Monte. No más dialogo.
Ahora es el momento de hacer mas determinantes y serios nuestros actos de resistencia contra este proyecto, que viene a destruir la vida del Xingu la gente indígena que vive aquí.
El mundo necesita saber sobre Belo Monte, saber la realidad de lo que pasará, y la desgracia que este proyecto traerá a nuestra región.

Esto no debe ser considerado como desarrollo. Solo traerá destrucción y muerte.

Y mientras los periódicos y las televisiones hablan de política, economía o la vida de los famosos, en el otro lado del mundo el jefe de la tribu Kayapo recibía la peor noticia de su vida:

Jefe tribu Kayapo
 

 

 

El nuevo presidente electo de Brasil
 Dilma ha dado el visto bueno a la construcción de una planta hidroeléctrica enorme (la tercera más grande del Mundo). 
Presidente Electo Dilma
Es la sentencia de muerte a todos los pueblos cercanos al río ya que la presa inundará 400.000 hectáreas de bosque. Más de 40.000 indígenas tendrán que buscar otro lugar donde vivir. La destrucción del hábitat natural, deforestación y la desaparición de multitud de especies es un hecho.'

 





FUENTES: AMAZON

 

 

 
’La nueva presidenta electa de Brasil Dilma ha dado el visto bueno a la construcción de una planta hidroeléctrica enorme (la tercera más grande del Mundo). Es la sentencia de muerte a todos los pueblos cercanos al río ya que la presa inundará 400.000 hectáreas de bosque. Más de 40.000 indígenas tendrán que buscar otro lugar donde vivir. La destrucción del hábitat natural, deforestación y la desaparición de multitud de especies es un hecho.

Imaginate luchar por decadas por tu pueblo, por tus costumbres, por tu cultura, por todo lo que amas y que te rodea, por el espiritu de tus ancestros, por el futuro de tus hijos, y, que de un manotazo todo eso se pierda.

Para que luchar, ¿Para que? si los ricos, las personas de traje, educadas en universidades, las personas que se valnaglorian de sus titulos y su dinero, las personas que jamas han pisado la selva, y si han ido a sido para darle unos centavos a unos indigenas empobrecidos para que estos, bailen danzas ancestrales que solo eran interpretadas en las grandes fiestas, y ahora deben ejecutarlas ante turistas de camara y ropa de plastico, que sonrien mientras esos salvages que bailan semi desnudos, despojados de tierras, de honor, respeto, vida, mientras se rien de esos indigenas a los que llevo a ese estado de indigencia al quitarles todo lo que conocian, y hacerles el favor de traerles a la fuerza la civilizacion moderna, occidental y plastica del hombre blanco, ese mismo hombre que les lleva vicios, enfermedades, degeneracion y muerte.

El oscuro mundo de Norman Bates - Ensayo de Lenina M. Méndez - pyscho psicosis y Hitchcock desde un punto de vista psicologico profundo y estremecedor...gracias a http://www.letralia.com/index.htm

"Todos nos volvemos locos alguna vez"

 

  

El oscuro mundo de Norman Bates

Lenina M. Méndez

Anthony Perkins y Vera Miles en Psicosis

Psicosis no será una superproducción,
será en todo caso, un film muy extraño.
Lo quiero rodar en Hollywood, construiré
la casa y el motel en los grandes y viejos
estudios de la Universal...
Y quiero rodar muy rápido:
no quiero hacer un film caro,
porque, para ser objetivo,
no sé en absoluto si tendrá éxito.
Está muy, muy fuera de lo corriente.

(Entrevista con Alfred Hitchcock, diciembre de 1959)

El propio Alfred Hitchcock no tenía gran fe en su aterrante película basada en la novela del casi desconocido escritor Robert Bloch. La historia de un psicópata con personalidad múltiple que conserva disecado el cadáver de su madre, requería un tratamiento del tema demasiado fino para que la cinta no cayera en excesos grotescos; y así, con un exiguo presupuesto de 800.000 dólares, Hitchcock realizó una de las películas más taquilleras de todos los tiempos, logrando una multiplicada ganancia de cuarenta millones de dólares. Sin embargo, esta apabullante respuesta del público provocó que el filme se encasillara en los terrenos del cine comercial, y debido a esto, muchos críticos han desvalorizado de forma injusta la obra del maestro del suspenso. Análisis superficial evidentemente, para la que es no sólo una de las mejores películas de suspenso de todos los tiempos, sino también una de las más adecuadas adaptaciones de una obra literaria.

Aunque Psicosis (1960) es uno de los raros casos en que el filme supera al texto escrito, no está de más revisar la novela que le dio origen, máxime que contiene puntos sustanciales para el reconocimiento de la enferma personalidad del protagonista, Norman Bates. Robert Bloch (1917-1994) pertenecía a una generación de jóvenes escritores norteamericanos que tenían como mentor al maestro del horror contemporáneo, H. P. Lovecraft; esto constituye un punto medular en la creación de su novela Psicosis, pues si bien se declaró que estaba inspirada en la figura de Ed Guein, famoso asesino que también influyó en la creación de The silent of the lambs, el autor poseía modelos más plausibles dentro de su propia cofradía. En concreto, se puede aventurar la hipótesis de que el personaje de Norman Bates (me refiero a su construcción psicológica, no a sus acciones, lo cual sí sería demasiado arriesgado) está basado en el propio H. P. Lovecraft: un hombre feo, solitario, enfermizo, con una fuerte carga emocional producto de su atormentada infancia al lado de una madre neurótica por el abandono de su marido, que en represalia a su odio contra los hombres, descarga en su hijo sus múltiples insatisfacciones hasta el grado de no dejarlo desarrollar su propia vida, manteniéndolo siempre "pegado a sus faldas".

Y es éste el elemento que separa a la novela de la película: la fealdad del protagonista. Si bien la recreación de Hitchcock resulta mucho más estética (con un Anthony Perkins en su fase más galante, lo que crea de inmediato un lazo de simpatía con el público), el personaje novelesco pierde fuerza al eliminarse sus elementos grotescos, que hacen aun más impactante la relación de la madre y el hijo: es un hombre de cuarenta años, vestido de manera no tanto anticuada como aniñada, de "cara regordeta, lentes montados al aire y rosado cuello cabelludo con escaso cabello rizado". Considero que este elemento fue cambiado para proporcionarle popularidad a la cinta, para poder crear ese vínculo especial entre personaje y espectador que a Hitchcock le gustaba construir en sus películas; empero, la repugnante figura del Norman Bates de Bloch es mucho más escalofriante que la del atractivo Perkins tratando de parecer repulsivo.

Esto no significa de ninguna manera que esté tratando de desacreditar una de las actuaciones mejor logradas que se han dado en el cine; lo que intento sacar a la luz son las implicaciones psicológicas en la creación del personaje que se perdieron en este cambio de enfoque. Por otra parte, el tratamiento del resto de los personajes es más afortunado en el filme que en la novela: se realza la bella figura de Marion Crane (Janet Leigh), hacia la que sentimos una mayor simpatía de la que se puede lograr en el texto, cuya imagen es mucho más patética y corriente que en la película (prematuramente avejentada, común, sin pretendientes, sólo ha visto dos veces en su vida al hombre con quien pretende casarse); los personajes de Sam Loomis (John Gavin), el detective Arbogast (Martin Balsam) y la hermana de Marion, Lila (Vera Miles), permanecen en la película un tanto al margen, sin el impulso creador que tratan de tener en la novela, donde llegan a ser exasperantes las intenciones detectivescas de Lila Crane, en las cuales, sin mucho acierto, se centra gran parte del relato.

Como es natural, los disturbios mentales del protagonista se encuentran explicados con una mayor amplitud en la novela que en la película, a pesar de lo cual el filme no pierde un ápice del trasfondo freudiano hábilmente tratado por medio de la imagen en blanco y negro, y el enfoque de las escenas (muchas de las cuales no requieren de una sola palabra para proyectar toda su fuerza). La explicación final del psiquiatra sólo confirma lo que ya sabemos: que Norman Bates está alienado y por ello ha cometido un número de asesinatos que no se puede fijar. ¿Pero cómo ha llegado a ese terrible estado? ¿Puede una madre odiar tanto a su hijo que destruya de tal modo su vida?

El análisis psicoanalítico es fundamental para poder captar lo terrible de la situación en forma cabal. Tratando de reconstruir la vida de Norman Bates antes de que se convirtiera en un sanguinario asesino, tenemos como punto de partida a una mujer que fue abandonada por su marido con un hijo pequeño, al cual tuvo que sacar adelante sola; este complejo de abandono se manifiesta por un sentimiento de distanciamiento o agresividad contra los demás para ponerlos a prueba (para confirmar que no se le abandone de nuevo), e intenta justificar la propia angustia traspasando la culpa a los otros.1 Así, Norma Bates (que se proyecta en el nombre de su hijo, Norma-Norman) concibe un odio irracional hacia los hombres, transmitiendo sus neurosis a su hijo al someterlo a una relación de dominación total. De hecho, impide su crecimiento mental al martirizarlo con sentimientos de culpa, pues para lograr esta sumisión, lo ha educado con la creencia de que si algún día llega a abandonarla, al igual que lo hizo su padre, por otra mujer, algo terrible sucederá. La escena de la cena de Norman con Marion, cuando ésta insinúa que tal vez debería encerrar a su madre en un manicomio, deja traslucir estas ideas de codependencia, pues si bien en un primer término Norman se queja de la dominación, ante la posibilidad de romper esos lazos su mente se desboca, pues no puede ya concebir la vida sin la relación con su madre.

Esta relación de dominación tiene un lazo muy estrecho con lo sexual, que en la novela es mucho más explícito que en película, ya que Hitchcock, no obstante su adecuada adaptación, omitió un factor fundamental: la religión. La madre de Norman es una mujer frustrada sexualmente, que se refugia en la religión como una forma de evasión a sus pulsiones y transmite a su hijo la idea de que todo lo funesto de esta vida es consecuencia de excesos en el sexo, lo cual es un gran pecado. Sin embargo, esta visión enfermiza de lo sexual conlleva una realidad mucho más depravada que la que se acusa: el incesto. La madre, al volcar todo su afecto en el hijo, ha propiciado un desarrollo torcido del complejo de Edipo, término psicoanalítico desarrollado por Freud para explicar la temprana atracción del niño hacia sus padres,2 el cual en la mayoría de los casos se supera con facilidad. En Psicosis, este sentimiento ha sido exacerbado para lograr el total apego del niño a su madre, y de esta forma, satisfacer las exigencias afectivas de la misma. Sin embargo, permanece en un nivel superficial; es decir, la madre excita al hijo, pero cuando éste responde, se trata de pecaminosos sus impulsos y se le rechaza, en un estire y afloje que tiene por fuerza que desquiciar a la mente más firme.

Este aspecto ha sido tratado en la novela por medio de una descripción de la biblioteca de Norman, donde confluyen volúmenes tan disímiles como tratados antropológicos sobre sacrificios humanos, obras freudianas y textos de marcada índole pornográfica. En una de las mejores secuencias de la película, esta situación se manifiesta de una forma mucho más velada: Lila Crane entra a la casa Bates en busca de la madre de Norman para interrogarla sobre el paradero de su hermana y, sin palabras, la cámara se convierte en nuestra mirada al recorrer las vetustas habitaciones: una recargada escalera que siempre se enfoca en contrapicada para enfatizar la sensación de vértigo; un cuarto de baño que parece salido de una estampa del siglo XIX; la habitación de la anciana madre donde se respira una atmósfera fuera del tiempo; la propia recámara de Norman Bates, llena aún de juguetes, con la cama de niño donde todavía duerme el hombre, con los libros que nunca se sabe sus títulos (pero que por la novela sabemos qué contienen), sino que se insinúa su naturaleza con la azorada mirada de Lila al abrir uno que jamás se muestra en pantalla. La cámara, en su recorrido, ha reflejado en mejor forma las tres personalidades que se encierran en la mente de Norman, más de lo que lo hicieron las numerosas páginas de la obra de Bloch.

Una vez creada esta relación de codependencia enfermiza, todo marcha relativamente de forma serena hasta que llega el elemento que lleva a su crisis aquel complejo de Edipo nunca reprimido en Norman: su madre consigue un amante, el tío Joe Casidy. Es entonces cuando todas las enseñanzas torcidas de su madre repercuten en su propio perjuicio. Ha enseñado a Norman que todas las mujeres son unas perras (excepto ella misma) y que por ello debe alejarse para que no lo mancillen, y de pronto, ella es la que se convierte en la perra al buscarse un hombre que le haga todas esas cosas sucias de las que renegaba. La situación funciona aparentemente durante un tiempo, pero la crisis deviene cuando Norman descubre a su madre y a Joe Casidy haciendo el amor. En un niño, por lo general la visión de sus padres teniendo relaciones sexuales rompe bruscamente los sueños que se había forjado de ser él quien pasara por dicha experiencia, y sufre por lo tanto un momentáneo odio hacia el progenitor que le arrebata su objeto de deseo. Norman Bates jamás había enfrentado dicha situación; tenía a su madre para él solo, y cuando descubre esta escena, todo su odio hacia las mujeres se centra en ella. Esto lo lleva a asesinar a los amantes a sangre fría (los envenena con estricnina), pero cuando está escribiendo la nota dirigida a él mismo explicando el supuesto suicidio, se opera una transformación en su mente: el dolor de la pérdida es tan grande que su serenidad se convierte en histeria, por lo que tiene que ser recluido en una casa de salud.

Al no poder soportar el dolor y su carga de remordimientos, se opera en Norman el desdoble de su personalidad; si bien desde antes ya se prefiguraba la existencia de dos personalidades, una la del adulto con motivaciones sexuales y otra la del niño que reprime esos impulsos, ante la muerte de Norma surge una tercera personalidad, la de la propia madre; es decir, Norman se convierte en su madre, a la cual desea conservar viva por medio de sus sentimientos de culpa. A partir de este punto, la mente de Norman Bates se desquicia por completo, aunándose a sus diversas perversiones la necrofilia, el voyeurismo, el alcoholismo (este último elemento sólo tratado en la novela). Norman no puede destruir las relaciones de dependencia con su madre, por lo cual la mantiene viva en un espeluznante acto fetichista: tras haber convencido a los médicos de que se encontraba mentalmente sano, sale del hospital dos meses después de la muerte de la madre y se dirige de inmediato a desenterrar el cadáver (evitemos imaginar cómo será un cuerpo a los dos meses de descomposición) para conservarlo disecado durante diez años (veinte en la novela) como si aún estuviera vivo, siguiendo sometido todo ese tiempo a la imagen de una madre posesiva que ya no existe pero que continúa atormentando su vida.

De esta manera, toda la caterva de manías de Norman Bates sigue creciendo durante esos largos años en que vive solo con el cadáver disecado de su madre. Su sexualidad reprimida sólo se permite ser satisfecha por medio de la observación, del voyeurismo. Para esto, tiene un agujero en la pared de su oficina que va a dar a la habitación contigua. Gusta de mirar a las escasas jóvenes bellas que paran en su motel, a las que deliberadamente les proporciona ese cuarto con el objeto de espiarlas. Cuando Marion Crane llega al parador, Norman titubea ante el manojo de llaves para decidirse por fin a entregarle la correspondiente al número 1. Tras la cena con la muchacha, que ha exacerbado sus deseos, la observa mientras se desnuda para tomar un baño; y es entonces cuando convergen las múltiples personalidades de Norman: el hombre se siente excitado ante el cuerpo desnudo de la muchacha, pero el niño sabe que eso es pecado, que la mujer es mala porque lo ha tentado con su cuerpo y debe ser destruida. Pero ese ser infantilizado es demasiado débil como para llevar a cabo una empresa de esa magnitud, y debe ser por consiguiente la madre la que lo libre de esos terribles males, la que mate a la perra que lo ha perturbado.

La escena de la ducha se ha convertido en un clásico del terror, tanto por su profundo impacto psicológico como por el elegante tratamiento del tema. Ni una sola gota de sangre está fuera de lugar en una escena que fácilmente se pudo haber convertido en los excesos asquerosos que se ven en las actuales cintas de horror. La fuerza de las imágenes de Hitchcock supera en gran medida la escueta descripción de la novela de Bloch, donde lo espantoso del crimen no logra la verosimilitud que alcanza en la película. Desde que Norman está espiando a la muchacha comienza una larga secuencia de impactantes escenas sin palabras, donde la fuerza interpretativa y el innovador uso de la cámara son los que logran esa atmósfera ominosa cerniéndose sobre el espectador. Por supuesto, esas imágenes fueron mucho más perturbadoras para los espectadores de la década de los sesenta que para un receptor actual, especialmente porque estaba muy presente el factor sorpresa que Hitchcock quiso que se mantuviera al máximo, llegando incluso a comprar el escaso tiraje que había tenido la novela con tal de retirarlo del mercado e impedir de este modo que se supiera el argumento. Una de las mejores tomas es la del acercamiento que se va haciendo al canal del desagüe por donde corre el agua impregnada de la sangre de Marion, y del close up a la alcantarilla se pasa al del ojo de la chica, imprimiendo a la escena una calidad de compenetración con el espectador increíble.

Aunque se sugiere que no era la primera vez que la madre de Norman se deshacía de alguna atractiva mujer, esta vez las cosas se complican por ser Marion tan febrilmente buscada por su hermana y el detective de la agencia de seguros. Estas intromisiones inesperadas conllevan al protagonista a una situación de desesperación en la cual es protegido por su madre, quien busca eliminar a cualquiera que pueda perturbar a su niñito: asesina al detective, golpea a Sam Loomis y habría matado a Lila si no hubiera sido interceptada a tiempo por Sam. Esta escena, cuando Lila Crane descubre en el sótano el cadáver disecado de Norma Bates tras su revelador recorrido por la casa, compite en fuerza expresiva con la escena del asesinato en el cuarto de baño: el lento acercamiento de Lila hacia la señora Bates; su brusco movimiento giratorio que revela un cuerpo seco con las cuencas vacías; el grito de la chica que se confunde con el aullido histérico del Norman que por fin vemos vestido con las ropas de su madre, con una expresión desencajada y demente en su rostro; su abatimiento por parte de Sam que sume a la madre en un ataque de histeria; la toma de la peluca en el suelo. Secuencia nuevamente sin necesidad de palabras, donde la música es la que lleva, como en casi toda la película, las emociones a su punto álgido. En este pasaje, la descripción hecha por Bloch en su novela resulta aun más grotesca que en el filme de Hitchcock:

 

    Lila se volvió y vio la gorda e informe figura, medio oculta por el ceñido vestido, con el que ocultaba incongruentemente las prendas que llevaba debajo. Vio el chal en la cabeza y el rostro blanco y pintado. Miró con fijeza los endurecidos labios rojos, observando cómo se entreabrían en una convulsa mueca.

    —Soy Norma Bates —dijo la aguda voz (...). Lila cerró la boca, pero el grito continuaba sonando. Era el frenético chillido de una mujer histérica y salía de la garganta de Norman Bates...3

Tras esta crisis, los débiles lazos que unían a Norman con la realidad se rompen definitivamente; el psiquiatra que da su diagnóstico ante los atónitos concurrentes no logra captar en su totalidad la horrorizante situación en que ha quedado el protagonista. En su primera declaración, menciona que su madre es la que siempre ha matado a las mujeres que lo trataban de pervertir o a quien trataba de hacerle algún daño; esta es la explicación que tiene el psiquiatra. Pero su realidad última es aun más escalofriante: las tres personalidades de Norman se han fundido en una sola, en la de la madre. Pero es una madre buena e inocente, que ha sido víctima de un niño malo que mató a su amante y desenterró el cadáver, y de un hombre malo que la tenía encerrada y que, dominado por sus sucios deseos, mataba a las mujeres. Ella, la madre, es inocente, y decide permanecer así, inmóvil, disecada; "sabía que si permanecía sin moverse, los demás creerían que estaba cuerda".4 Sus últimas palabras revelan ese punto álgido de locura: sabía que la vigilaban, y si no mataba a la mosca que subía por su mano, probaría qué clase de persona era, "incapaz de matar una mosca".

El relato de Robert Bloch termina precisamente con esta escena de Norman transpuesto en su madre, y el filme casi termina igual. La magistral interpretación de Anthony Perkins llega a su cima con el close up que se hace de su rostro, donde se muestra una de las expresiones más dementes de la historia del cine, y con el alejamiento paulatino de la cámara hasta dejar a la pequeña figura de Norman aprisionada entre las paredes de la desnuda habitación. Este es un soberbio final y, personalmente, considero que ahí debió quedarse, porque enfatiza en gran manera todo el ambiente de suspenso que ha dominado la obra entera. Sin embargo, Hitchcock, el cual declaró en su momento que Psicosis había resultado una película muy divertida (y sin duda una vena de humor macabro se hace patente a lo largo de todo su desarrollo), decide sacar bruscamente al espectador de ese trance de terror psicológico con una imagen final del auto de Marion Crane siendo extraído del pantano. Según Jean Dormachi, "esta última imagen del auto que emerge de las oscuras profundidades de la ciénaga, nos devuelve a Marion, a nosotros mismos y a la idea de la libertad psicológica". No obstante, creo que la película habría tenido una mayor proyección e impacto psicológico si hubiera terminado con la escena del rostro descompuesto de Bates, tal como finaliza el libro, que con la del rescate del coche, que nos devuelve de golpe al mundo prosaico. Por supuesto, esta última consideración es bastante subjetiva, ya que muchos críticos hacen radicar la maestría de Hitchcock en eso precisamente, en lograr el suspenso en la cotidianidad y no en lo que está fuera del alcance del individuo, y en este caso, el haber introducido esta última escena tendría como fin ese regreso intempestivo a la normalidad para hacernos sentir que lo sucedido con Norman puede pasarle a cualquiera de nosotros; como diría el mismo Bates, "creo que todos nos volvemos un poco locos, a veces". 5

Alfred Hitchcock supo hacer de una novela hasta cierto punto mediocre una obra maestra, extrayendo con habilidad todos los elementos de terror psicológico que se encontraban en estado embrionario en el texto. La historia, que es mérito completo de Robert Bloch, es de por sí original y escalofriante, con un tratamiento de las profundidades psicopáticas de los individuos muy innovador hasta ese momento; su error radica en la forma de la narración, en el estilo, pues su estructura, que da un mayor énfasis a la problemática de Bates que a la de Marion, resulta más esclarecedora y golpea con mayor fuerza al lector al mostrarle al desnudo las aberraciones de los Bates. La película de Hitchcock es estéticamente superior, de un horror psicológico refinado que logra envolver al espectador y que crea un lazo de simpatía con los personajes, primero con Marion, luego con Norman, sin detenerse en las banalidades de los personajes secundarios en los que hace tanto énfasis Bloch. Decía un viejo crítico que el cine jamás alcanzaría los niveles del arte que se logran en la literatura, y que era aberrante tratar de adaptar un texto a una serie de imágenes que no contenían la capacidad de evocación de la palabra; las soberbias escenas de la Psicosis de Hitchcok evidencian con creces que muchas veces la cámara supera a la pluma: que el cine posee merecidamente un lugar dentro del arte.


Psicosis (Psycho): Estados Unidos, 1960

(109 min., B/N)
Director: Alfred Hitchcock
Guión: Joseph Stefano basado en la novela de Robert Bloch
Fotografía: John L. Rusell
Música: Bernard Hermann
Montaje: George Tomasini
Sonido: Walden O. Watson, William Rusell
Decorados: John Hurley, Robert Claworthy, George Milo
Producción: Alfred Hitchcock
Productora: Paramount
Intérpretes: Anthony Perkins (Norman Bates), Vera Miles (Lila Crane), Janet Leigh (Marion Crane), Jon Gavin (Sam Loomis), Martin Balsam (El detective, Milton Arbogast), John McIntire (Sheriff Chambers), Simon Oakland (Doctor Richmond), Frank Albertson, Vaughan Taylor, Lurene Tuttle, John Anderson, Mort Mills.


Bibliografía

 

  • Bazin, Andrés, et. al., La política de los autores, Madrid, Ed. Ayuso, Col. Fuentetaja, 1974.
  • Bloch, Robert, Psicosis, España, Ed. Forum, Col. Biblioteca del Terror, 1983.
  • Gispert, Carlos, Enciclopedia de la psicología. Dicccionario, vol. 6, Barcelona, Ed. Océano, 1983.
  • Horney, Karen, El nuevo psicoanálisis, México, FCE, 1967 (2ª ed.).
  • Mitry, Jean, Estética y psicología del cine, vol. 2, México, Ed. Siglo XXI, 1978.
  • Morselli, Enrico, El psicoanálisis, vol. 1, México, Ed. Cajica, 1982 (4ª ed.).
  • Tudor, A., Cine y comunicación social, España, Ed. G.G., Col. Comunicación visual, 1975.
  • Freud, Sigmund, Freud y el psicoanálisis (compilación de textos), Barcelona, Ed. Salvat, 1974.


Notas

 

  1. Gispert, Carlos, Enciclopedia de la psicología, (Océano: Barcelona, 1983), p. 7. Regresar.
  2. Ibíd. p. 97. Regresar.
  3. Bloch, Robert, Psicosis (Forum: España, 1983), pp. 65-66. Regresar.
  4. Ibíd. p. 72. Regresar.
  5. Ibíd. p. 21. Regresar.

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