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EL GABINETE DEL DOCTOR DUCHENNE.

El gabinete del doctor Duchenne

A finales de 1862, el doctor Guillaume Duchenne da por acabada su obra "Mecanismo de la fisonomía humana, análisis electro-fisiológico de la expresión de las pasiones" a la que adjunta una serie de daguerrotipos de demostración. Durante años, Duchenne ha recorrido los hospitales de Francia en busca de los casos más raros de parálisis sobre los que experimentar su teoría electroterapéutica. En sus excursiones, el doctor lleva siempre su máquina de fotografiar y un artilugio de su propia creación, una batería de zinc y un par de electrodos con los que provoca la excitación neuromuscular de los pacientes.

El sujeto principal de sus investigaciones es un hombre de avanzada edad, al que en sus escritos se refiere simplemente como “el viejo”. En las fotografías, “el viejo” aparece rodeado de electrodos y protagonizando las más extrañas y distorsionadas muecas; el hecho de sufrir una falta de sensibilidad casi total en los músculos de la cara, le convierte en un sujeto ideal para las investigaciones de Duchenne. El doctor le somete a pequeñas descargas eléctricas durante horas, y registra cada uno de los movimientos de su rostro.

Lo que tanto intriga a Duchenne es el mecanismo por el cual se activan y funcionan los músculos, la forma en que tienen de trabajar para componer un movimiento o un gesto. En una de sus muchas investigaciones anota los mecanismos que diferencian una sonrisa falsa de una verdadera: mientras que una sonrisa falsa sólo activa los músculos de la boca, la sonrisa sincera activa los músculos de los ojos.

Pronto, sus excéntricas actividades al mando de la “máquina de los calambres”, convierten a Duchenne de Boulogne en motivo de burla por parte de los compañeros científicos. Ignoran que, años más tarde, sus estudios se convertirán en un referente dentro de la neurología y que será considerado como el padre de la electroterapia. Además, el sistema de su propia invención para fotografiar a los pacientes, y sus singulares retratos del “hombre viejo”, le reservan un lugar en la historia de la fotografía.

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