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Cuando en europa y España éran Árabes...(gracias a http://historiasconhistoria.es/)

Partida de ajedrez entre un cristiano y un árabe

Los árabes entraron en la península en el 711 de manos de Agila II y del obispo Oppas . Llegaron aquí como invitados a “tomar algo” a cambio de alguna ayudita en la guerra civil visigoda y el caso que les gustó tanto el sitio que terminaron por quedarse un “poco más”. Fueron ocho siglos donde convivimos manteniendo una extraña relación de amor-odio y durante los cuales la cultura y civilización árabes, la más adelantada de la época, nos dejó una huella que aún hoy está latente en nuestras vida.

Antiguo mapa de Al-Andalus.

Después de 300 años de reinado visigodo que eran un pueblo no demasiado culto y cerrado de costumbres (no estaba ni permitido el mestizaje con los hispanos.), la llegada de los árabes fue un soplo de aire fresco, no sólo para Hispania sino también para el resto de Europa y por ello no les resultó demasiado difícil hacerse con la mayor parte de la península.

Distintas etapas de la ocupación.

En apenas unos años de cada 7 habitantes de la península, 5 convivían con los árabes y en poco tiempo las ciudades del Al-Andalus se convierten en las más grandes de Europa, como Toledo que tenía 70.000 habitantes, Almería 27.000, Granada 26.000, Zaragoza 17.000… pero la más espectacular era Córdoba con cerca del millón de habitantes y rivalizaba en poderío y belleza con la todopoderosa Damasco. (Para hacernos una idea, París tenía entonces 7.000 habitantes).

Cordoba

La convivencia fue bastante bastante buena en un principio. Los árabes eran permisivos con el culto cristiano e incluso se adaptaron al modo de vestir europeo quitándose los turbantes que sólo llevaban los soldados.

Almunia o casa de campo árabe.

En agricultura, donde se seguía trabajando con los métodos dejados por los romanos, se experimentaría una gran revolución. Hay que recordar que los árabes son un pueblo venido del desierto donde el aprovechamiento del agua es parte de su cultura, así que cuando llegaron a estas tierras y vieron lo que había, lograron verdaderas virguerías con sus nuevas máquinas, canales y técnicas de regadío. Casi todas las palabras del castellano sobre la conducción del agua y almacenamiento son árabes. Por ejemplo: Aljibe, atarjea, alberca, acequia, alcantarilla… Se cuidaba tanto la agricultura que crearon un derecho especial relacionada con ella, del que el actual tribunal de aguas de Valencia es descendiente.

Reconstrucción de una almunia o casa de campo.

También se comenzó a cultivar higos, limones, arroz, caña de azucar y algodón, productos desconocidos en Europa hasta entonces. La lista de palabras árabes relacionadas con la agricultura sería interminable. Alcachofas, acelgas, alubias, azucar, aceituna, azahar, azucena, almendra… Esta última era su preferida para los postres. Los dulces típicos que tiene su base de almendra su origen es árabe, como el mazapán, el turrón… (NOTA: No sólo hemos heredado términos agrícolas, muchas palabras actuales son de origen árabe… casi todas que empiecen por “al” almacén, alcalde…)

Los caballos andaluces son tataranietos de los caballos árabes que según cuentan, se ponían “firmes” en bloque o iniciaban el ataque solamente cuando lo mandaba el oficial al mando.

El comercio alcanzó un enorme volumen por la excelente relación calidad-precio de los productos que se manufacturaban aquí y es que se trabajaba con la máxima coránica de “Todo artesano debe realizar un trabajo bien hecho y venderlo a precio justo”. Por ejemplo, en Jativa había una fábrica de papel donde se fabricó el papel de la inmensa mayoría de los textos medievales. En el Al-Andalus tendría el origen los gremios comerciales que tanta importancia adquirirían luego en la edad media.

Ilustración de un bazar.

Del arte y la construcción poco puedo decir y no hay más que moverse un poco por cualquier rincón de España para ver muestras y vestigios de la belleza de su trabajos. Sin ir más lejos, los castillos que poblarían la península, los aprendimos a construir de los árabes, ellos los llamaban alcazabas.

Torre del oro. Sevilla.

Los aportes culturales del Al-Andalus son innumerables y no hay rama del saber que no se toque. Por aquí entraron al resto del mundo los números árabes y el “0″ que usamos universalmente. Los médicos Andalusís gozaban de especial fama, así como los botánicos de los que existen varios manuales.

Tratado andalusí sobre plantas medicinales.

En astronomía más del 40% de los cuerpos celestes conocidos hasta entonces los “bautizaron” astrónomos cordobeses e hicieron uso del astrolabio, aparato de medición marino que extrajeron de unos textos latinos del siglo II a.C traducido por ellos.

Astrolabio andalusí de 1067 encontrado en Toledo.

La esfera celeste de cobre de 1285 de la foto inferior y de autor andalusí desconocido, representa la esfericidad del universo 200 años antes que lo hiciera Copérnico y 300 antes de Galileo. Seguramente se basó en las teorías griegas que fueron olvidadas durante los siglos que se mantuvo la idea de la “tierra plana”.

Los habitantes del Al-Andalus, en un gesto de clarividencia e inteligencia que no volvería a verse en siglos (si es que se ha vuelto a ver) pensaron que el conocimiento era algo muy valioso y que debía de preservarse. Para ello, en los dos grandes centro culturales de Toledo y Cordoba, se crearon auténticos grupos de trabajo e investigación formados por árabes y cristianos que se ocuparon, además de investigar para avanzar, de rescatar la ciencia antigua recuperando y traduciendo gran cantidad de textos clásicos.

Corán del S.XII.
No sólo eran textos clásicos. Esto es la traducción del castellano antiguo al árabe del”mancebo de Arévalo”. Esto también nos ayuda a conocer como eran el castellano en sus orígenes.

No creo que sea exagerar mucho si decimos que gracias a ellos, podemos leer en la actualidad a Aristóteles, Pitágoras, Euclides… y la gran mayoría de los grandes cerebros clásicos de la humanidad sobre los que hemos levantado nuestra cultura actual.

Visto en el libro:

“Historia de Aquí” por Forges. Creo que ya lo he dicho pero insisto, es una maravillosa manera de leer sobre historia.

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