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SUPAY-666

UN AÑO EXACTO, HE CUMPLIDO, HE ESPERADO,

AYER NO QUISE COMER NI BEBER NADA EN LA NOCHE, POR NO PERDER EL SABOR A TI QUE AUN, HOY, ME QUEDA...

SI, Y DE HE CONFESARLE A TODO AQUEL O AQUELLA QUE ME LEA QUE AL DORMIR NO ME QUITE NI EL POLO NI LA CHOMPA DE LANA NEGRA Y MULLIDA, NO LO HIZE POR QUERER RETENER UN POCO DE EL HOLOR DELICADO QUE EXPELIA TU CUERPO JOVEN Y BELLO, LA FRAGANCIA DE TUS CABELLOS LACIOS QUE CAIAN SOBRE TU ESPALDA Y QUE SE LLENABAN DE PEQUEÑAS HOJAS DE LA TARDE, NO HE QUERIDO COMER NADA AYER, NO POR QUE NO TUVIERA HAMBRE, PERO MI NECESIDAD DE RETENER ALGO DE TI ES MAS FUERTE.

MY FUNNY VALENTINNE, una cancion muy antigua y triste que habla en son de risa y lagrima sobre un amor lejano y tal ves dificil, por que como sabran, el amor es dificil, siempre lo fue, el verdadero al menos lo es, ayer deveria ser el hombre mas feliz del mundo pero una pequeña nube de pena me cubria mientras mi hermoza muñequita iba alejandose. Las nubes mismas que vimos moverse en el cielo mientras hechados y juntos sobre el pasto infinito y el brillo que le daba el sol en pleno ocaso a las pequeñas hojas de los arboles, la felicidad es acaso pequeñas hojas y mujeres de sonrisa fina y ojos que reflejan la tarde.

Estoy un poco afonico, ayer gritaba que la queria, como para que los demas sepan mi dicha, hoy pienso en ella, pero, quizas siempre pense en ella, esperandola, y ahora esperando que la razon le diga que ser feliz conmigo lo es todo, que yo le dare mil y un sonrisas y que la cubrire de besos, la cargare y siempre sera mi muñeca, dejenme pensar en ella, pensar algo alegre, y retener algo de su perfume para asi sentir que aun esta conmigo, amada mia...

04/11/2007 15:56. Autor: supay-666.

Sara Vaughan , No Lau, no eres nada racista, en serio, no te conflictuidises por mi culpa, mas bien, perdoname por no estar donde deberia estar, querida amiga...

Autor: laura

1. amo a la Vaughan
2. en realidad amo a casi todas las negras tristes de voces imposibles
3.me encanta la voz de la winehouse (desde la primera oida se gano el "la")
4.la tal buffy (este "la" no tiene rollo) ni me va ni me viene
5.entonces...¿que soy? ¿racista?, ¿open mind? ¿ni fu ni fa? ¿alguien a quien le gusta la buena música sin importarle el color o sexo del interprete? ¿una veleta loca? ¿me jodo o no me jodo? ...
quedo conflictuadísima ( y preguntandome por qué nunca estás donde deberías...o mas bien... donde me gustaría...

Los principios de la propaganda segun Joseph Goebbels y los principios de la propaganda política...(gracias a innerpendejo)

Paul Joseph Goebbels organizo las campañas electorales que llevaron a Hitler al poder y posteriormente fue el ministro de propaganda de la Alemania Nazi. Al igual que el Führer, exhibía unas notables dotes como orador, utilizando frecuentemente el sarcasmo y el humor como armas retoricas. Entre sus discursos mas famosos esta el que pronuncio el 18 de Febrero de 1943 en el Palacio de Deportes de Berlin llamando a la Guerra Total. Leonard W. Doob resumió en su libro Public Opinion and Propaganda (1948) los principios de la propaganda que Goebbels puso en practica.

1. Los propagandistas deben tener acceso a la información sobre los acontecimientos y sobre la opinión pública.

 

2. La propaganda debe ser planificada y ejecutada por una autoridad única.

  • a. Debe transmitir todas las directivas de la propaganda.
  • b. Debe explicar las directivas de propaganda a los oficiales importantes y mantener su moral.
  • c. Es preciso supervisar las actividades de otros organismos que también tengan consecuencias propagandísticas.

3. Las consecuencias en términos propagandísticos de una acción han de ser tenidas en cuenta a la hora de planificar dicha acción.

4. La propaganda debe afectar a la política/táctica y las acciones del enemigo.

  • a. Suprimiendo material deseable en términos propagandísticos que pueda proporcionar al enemigo información útil.
  • b. Difundiendo abiertamente propaganda cuyo tono o contenido haga que el enemigo saque las conclusiones deseadas.
  • c. Provocando que el enemigo revele información vital acerca de sí mismo.
  • d. Evitando hacer referencia a una actividad deseada cuando cualquier referencia pudiera desacreditar dicha actividad.

5. La información desclasificada y operativa debe estar disponible para crear una campaña de propaganda.

6. Para ser percibida, la propaganda debe despertar el interés de una audiencia y debe ser transmitida a través de un medio de comunicación que consiga llamar la atención de esta.

7. La credibilidad de por si sola debe determinar si la propaganda puesta en circulación debería ser verdadera o falsa.

8. La finalidad, el contenido y la eficacia de la propaganda enemiga; la fuerza y los efectos de su revelación; y la naturaleza de las actuales campañas de propaganda determinaran si la propaganda enemiga debe ser ignorada o refutada.

9. La credibilidad, la información y los posibles efectos del mensaje determinaran si el material propagandístico debe ser censurado.

10. El material proveniente de la propaganda enemiga puede ser utilizado cuando ayude a desprestigiar al enemigo o apoye al objetivo propagandístico propio.

11. La propaganda negra (*) mejor que la blanca puede ser utilizada cuando esta ultima sea menos creíble o produzca efectos indeseables.

12. La propaganda podría ser facilitada por los lideres con prestigio.

13. La propaganda debe ser cuidadosamente planificada en el tiempo.

  • a. El mensaje debe llegar a la audiencia antes que la propaganda de la competencia.
  • b. Una campaña de propaganda debe comenzar en el momento adecuado.
  • c. Un tema de propaganda debe ser repetido constantemente, pero no más allá del punto en que disminuye su eficacia.

14. La propaganda debe etiquetar a los acontecimientos y a las personas con lemas o frases distintivas/características. Estas frases:

  • a. Deben provocar las respuestas deseadas que la audiencia previamente posee [explotar los deseos, ideas y sentimientos de la audiencia que convengan al propagandista].
  • b. Deben poder aprenderse con facilidad [ser fácilmente recordables].
  • c. Deben ser utilizadas una y otra vez, pero solo en las situaciones adecuadas.
  • d. Deben ser a prueba del efecto boomerang [tal que no puedan volverse en contra].

15. La propaganda en el frente de ámbito nacional (**) debe evitar despertar falsas esperanzas que puedan ser defraudadas por eventos futuros.

16. La propaganda en el frente de ámbito nacional debe crear el nivel optimo de ansiedad.

  • a. La propaganda debe reforzar la ansiedad relativa a las consecuencias de la derrota.
  • b. La propaganda debe reducir la ansiedad (excepto la relativa a las consecuencias de la derrota) que sea demasiado alta y que no pueda ser disminuida por las propias personas.

17. La propaganda en el frente de ámbito nacional debe disminuir el impacto de la frustración.

  • a. Las frustraciones inevitables deben ser anticipadas.
  • b. Las frustraciones inevitables deben ser puestas en perspectiva.

18. La propaganda debe facilitar el camino de la agresión, especificando los objetivos para el odio.

19. La propaganda no puede afectar de inmediato a las tendencias en contra muy fuertes; en lugar de ello, deberá ofrecer algún tipo de acción o distracción, o ambas [Goebbels lo expreso claramente así: «Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que les distraigan»].

NOTAS:

(*) La propaganda negra es material falso cuya fuente ha sido encubierta: aparenta ser de uno de los bandos en conflicto cuando en realidad es del bando opuesto. Se utiliza para distorsionar el mensaje del enemigo.

(**) El frente de ámbito nacional (en ingles Home Front) es la masa popular de un país en guerra que apoya activamente a los militares.

Los 11 principios de la propaganda política

1. Principio de simplificación o del enemigo único. La simplificación es la adopción de una sola idea-eje, o de un solo símbolo. Una de las formas de simplificar te lleva a la individualización del adversario: los humanos preferimos enfrentarnos a personas visibles. En consecuencia, se trata de persuadirnos de que nuestro verdadero enemigo no es tal o cual partido si no tales o cuales personalidades del partido.

 

2. Principio del método de contagio. Reunir a diversos adversarios en una sola categoría o en un solo individuo… para extender la convicción de que “están todos en el mismo saco”.

3. Principio de la transposición. Es el arte del farol llevado al límite. Consiste en cargar sobre el adversario los errores y defectos propios.

4. Principio de la exageración y desfiguración. Una frase al azar de un político de otro partido, un síntoma sin comprobar, son convertidos sin embargo en pruebas amenazadoras. Para esto se pondrá hábilmente en practica la utilización de citas separadas de su contexto.

5. Principio de la vulgarización. Este principio viene expresado de esta manera en el libro Mein Kampf de Hitler: «Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a quienes se desea vaya dirigida. De esta suerte es menester que la elevación mental sea tanto menor cuanto más grande la muchedumbre que deba conquistar. La capacidad receptiva de las multitudes es limitada y su comprensión escasa; por otra parte tiene una gran facilidad para el olvido».

6. Principio de orquestación. Según Goebbels: «La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde distintos ángulos pero siempre confluyendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas». De aquí viene su sentencia: «Si una mentira se repite las suficientes veces, acaba convirtiéndose en la verdad».

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Principio de la verosimilitud. Consiste en estructurar la creación de argumentaciones lanzando globos sonda a través de procedencias y de medios distintos, para poder remitirse a ellos citando esas fuentes manipuladas con el objeto de hacer verosímiles las argumentaciones.

9. Principio de la silenciación. A veces hay temas propagandísticos que hay que abandonar porque están en clara contradicción con la realidad de los hechos que se van sucediendo. En estos casos la propaganda no reconoce su error. Se calla sobre aquellos puntos en los que se está débil. Las noticias que favorecen al adversario se disimulan.

10. Principio de la transfusión. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. Según Jean-Marie Domenach: «Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un substrato preexistente, sea una mitología nacional o de un complejo de odios y de prejuicios tradicionales». Hitler escribió al respecto: «La inmensa mayoría de la gente es tan femenina en lo concerniente a su naturaleza y opiniones, que su pensamiento y acciones se hallan gobernados por sensaciones y sentimientos más bien que por consideraciones razonadas”.

11. Principio de la unanimidad. Buena parte de las opiniones públicas no son más que una suma de conformismos y no se sostienen más que por la impresión que tiene el individuo de que su opinión es la opinión general, unánimemente profesada a su alrededor. Por lo tanto, la propaganda puede actuar reforzando esa sensación de unanimidad o creándola artificialmente.

El cadaver de Adela Legarreta Rivas, por Enrique Metinides...(gracias a innerpendejo)

El fotógrafo de sucesos Enrique Metinides trabajó entre 1940 y 1993 para los diarios mexicanos La Prensa y Crimen. Desde el 2002, expone en diferentes galerías del mundo una pequeña selección de su trabajo. Se trata de escenas duras y brutales en las que los críticos ven la sombra estética del cine negro. Porque para algunos críticos es la vida la que imita al arte, y no al revés.

La mas famosa de sus instantáneas muestra el cuerpo sin vida de la periodista Adela Legarreta Rivas. El domingo 29 de abril de 1979, alrededor de las dos de la tarde, esta bella mujer cruzaba la avenida Chapultepec, a la altura de la calle Monterrey, en Ciudad de México. Ese día se había arreglado desde muy temprano para asistir a la presentación de un libro suyo. Como el teléfono no funcionaba, tuvo que desplazarse hasta la casa de su hermana, que vivía a dos manzanas, para decirle que el taxi ya venia a recogerlas a ambas. Cuando Adela volvía a casa, su particular ángel de la muerte se le apareció en forma de Datsun blanco, que la arrollo y estampo contra el poste de un semáforo. Y quedó su cadáver cogido al poste, con los ojos entreabiertos y la vacía mirada apuntando al cielo, como mueren las actrices en el cine y las sopranos en los dramas.

                                                                                            (abstenerse gente sensible)

.Click sobre la imagen para ampliarla El cadaver de Adela Legarreta Rivas, por Enrique Metinides

PD: En VBS.TV hay una entrevista a Enrique Metinides, dividida en cinco partes, donde este fotógrafo retirado nos habla de sus experiencias: Video 1, Video 2, Video 3, Video 4 y Video 5.

El pasado secreto de la mamá de Barack Obama...(por dios, primero lo quieren matar unos neonazis, lo ataca el senil de Mc cain y ahora esto, si que son sucios estos gringos, racistas de mierda!!!...gracias a orgasmatrix)

Es increíble lo que se llega a ver por Internet. Al parecer, un investigador experto en genealogía e historia de America, ha descubierto tres fotos donde aparece la madre de Obama totalmente desnuda. El pseudo investigador ha redactado un mail con una rocambolesca historia en la que sugiere que las fotografías fueron tomadas a mediados del siglo pasado por “Franck”, el señor que se ha apuntado en más de una ocasión como el mentor comunista de Barack Obama.

Estados Unidos lleva meses asistiendo a una campaña audiovisual sin precedentes, en la que cualquier asunto trivial se torna cuestión de estado. Yo como soy muy escéptico con todo esto, prefiero pensar que la señora Pinup de las fotografías es obra de alguna mente que prefiere darle al manubrio con material demócrata que con la señora Sarah Palin.

 

POSDATA SUPAY: Esta rebuena la tia!!! 

octubre, mes morado, señor de los milagros, Lima, tradiciones...

Lima, ciudad que hoy alberga más de 7 millones de habitantes, cobijaba apenas unas 35,000 personas en el siglo XVII; cantidad que se iría incrementando progresivamente por el arribo de miles seres humanos raptados a la fuerza de su lugar de origen, los reinos afrikanos.

Este cruel proceso historico fue el esclavismo, proceso comercial grotesco que impusieron los salvages y ambiciosos europeos sobre las civilizaciones afrikanas. La mayor parte de estos inmigrantes provenían de la costa atlántica del Africa Occidental, en ese entonces ocupada por colonizadores portugueses.

Estos grupos se dividían en castas como la de los Congos, Mantengas, Bozales, Cambundas, Misangas, Mozambiques, Terranovas, Carabelíes, Lúcumos, Minas y Angolas. Con el pasar del tiempo, los esclavizados hombres y mujeres se vieron obligados por el gobierno español y la curia a abrazar la religion catolica y ellos aportaron su propia mistica dotada de los reminicscencias de su propia religion animista que no se perdio por completo si que sobrevivio en las diferentes actividades culturales que ellos rescataron del maltrato y la brutalidad de sus amos.

Estaban reunidos en cofradías que adoraban distintas imágenes o santos de su devoción. Esos actos religiosos les recordaban su libertad y cantaban nostálgicamente en su lengua original canciones de sus antepasados; también se ocupaban de la atención a los enfermos y aseguraban a sus miembros un entierro decente mediante pequeñas cuotas de los cófrades.

Por el año de 1650, los negros angolas se agremiaron y constituyeron la cofradía en la zona de Pachacamilla, lugar que anteriormente había sido habitado por indios venidos de la zona de Pachacamác, y donde actualmente se ubican la iglesia y el monasterio de las Nazarenas y el local de la Hermandad del Señor de los Milagros. Las condiciones en las que vivían eran de una pobreza absoluta.

En la sede de la cofradía se levantaban grandes paredes de adobe; en una de éstas, ubicada en un ambiente donde se reunían los negros a diario, uno de los angola plasmó la imagen de Cristo en la cruz. La imagen fue pintada al temple y fue hecha con un profundo sentimiento de fe y devoción a la altísima representación del Redentor.

Fue un 13 de noviembre de 1655, a las 2:45 de la tarde, cuando un terrible y destructor terremoto estremeció Lima y Callao, tirando abajo las iglesias y sepultando mansiones, dejando tras de sí miles de muertos y damnificados. El sismo afectó la “zona de Pachacamilla” y las viviendas de los angola se precipitaron al suelo; todas las paredes del local de la cofradía se cayeron, produciéndose entonces el milagro: el débil muro de adobes donde se erguía la imagen del Cristo crucificado quedó intacto, sin ningún tipo de resquebrajamiento.

Debido a los daños ocurridos, los angola se mudaron a otro lugar dejando en el más absoluto abandono la pared con la sagrada imagen. Después de la catástrofe, casi toda la población limeña se entregó por entero a las plegarias, cánticos y rezos en las derruidas calles y plazas de la Capital, intentando pedir perdón por sus pecados y rogando que no se produzca otro fenómeno de la misma naturaleza.

Pasaron 15 años y un vecino de la parroquia de San Sebastián, Antonio León, encontró la imagen abandonada y comenzó a venerarla. Según los relatos de la época, León fue el primero que se preocupó por arreglar la ermita, sin imaginar que a partir de entonces crecería el culto y la devoción al sagrado Cristo de Pachacamilla.

Esta valoración hacia la imagen se vio fortalecida por un hecho grandioso en la vida de Antonio León pues -según cuentan- éste padecía de constantes y espantosos dolores de cabeza debido a un tumor maligno que los médicos, hasta ese momento, no habían logrado curar. Fue entonces cuando Antonio acudió a la imagen y postrándose frente a ella, imploró al Cristo crucificado que remediara su mal, deseo que le fue conferido acabando así su desesperado tormento. Nace entonces en él una más firme convicción religiosa que difundió entre todos sus conocidos lo que causó que en pocas semanas el culto creciera.

Entre los creyentes predominaba la poblacion afro, quienes iniciaron las reuniones los viernes en la noche, y alumbrados por las llamas de sus ceras, llevaban modestas flores, perfumando el ambiente con el sahumerio; todos al unísono entonaban fervorosas plegarias y cánticos al son de arpas, cajones y vihuelas.

Empero, dado que la gente acudía en masa a estas reuniones atraída más por la novedad que por la devoción, muchas veces se produjeron hechos de índole distinta a las prácticas religiosas y católicas, por lo que las autoridades civiles y eclesiásticas prohibieron las reuniones en la “zona de Pachacamilla” y ordenaron borrar la imagen del Santo Cristo y de los demás santos que hubieran.

Dicha orden se cumplió entre el 6 y 13 de setiembre de l671 por una comitiva especial -compuesta por el promotor fiscal del Arzobispado, un notario, un indio pintor de “brocha gorda” y el capitán de la guardia del Virrey, Don Pedro Balcázar- escoltada por dos escuadras de soldados en caso se produjesen desmanes por la cantidad de vecinos y curiosos que rodeaban el lugar.

Cuentan que al subir el pintor la escalera para borrar la imagen, empezó a sentir temblores y escalofríos, teniendo que ser atendido de inmediato para proseguir con su labor. Al reaccionar intentó nuevamente subir y borrar la imagen pero fue tanta la impresión causada que bajó raudamente y se alejó asustado del lugar sin culminar con la tarea encomendada.

Un segundo hombre, un soldado de Balcázar, de ánimo más templado, subió pero bajó rápidamente, explicando luego que cuando estuvo frente a la imagen vio que se ponía más bella y que la corona se tornaba verde; por esa razón no cumplió la orden dada.

Ante la insistencia de las autoridades por desaparecer la imagen, la gente manifestó su disgusto y comenzó a protestar con airadas voces y actitudes amenazantes que obligaron a retirarse a la comitiva. Pronto, el Virrey se enteró de los acontecimientos y reflexionando sobre las posibles consecuencias si persistía en borrar la imagen, mandó revocar la orden y acordó que en ese lugar se le rindiera culto y veneración a la portentosa imagen.

El 14 de setiembre de 1671 se ofició la primera misa ante el crucificado de Pachacamilla, fecha que coincide con la exaltación de la Santísima Cruz. Conforme avanzaban los días los devotos aumentaban en forma considerable.
Venían de lejos en piadosa plegaria y mística romería, comenzando a denominarlo “El Santo Cristo de los Milagros o de las Maravillas”.

Sin embargo la ira de Dios no se calmaba y volvió a manifestarse en octubre de 1687, cuando un maremoto arrasó con el Callao y parte de Lima y derribó la capilla edificada en honor de la imagen de Cristo, quedando erguida solamente la pared con la imagen dibujada del Señor crucificado.

Tan terrible designio originó que se confeccionara una copia al óleo de la imagen y que, por primera vez, saliera en andas por las calles del barrio de Pachacamilla, estableciéndose que a partir de ese momento la procesión tuviese lugar los días 18 y 19 de octubre de cada año.

Libro: ¿Por qué la gente odia Estados Unidos?

Ellos no son el Mundo

Por Mariano García
mariano@octubre.org.ar

Libro: ¿Por qué la gente odia Estados Unidos? Autores: Ziauddin Sardar y Merryl Wyn Davies. Editorial Gedisa. 317 páginas.

En vísperas de la repudiada visita del presidente norteamericano George W. Bush a la Argentina, el interrogante que plantea este libro hasta puede parecer obvio. La arrogancia y prepotencia demostrada por las fuerzas militares norteamericanas para dirigir la “seguridad” de la Cumbre de las Américas, es apenas un minúsculo ejemplo de la forma en que la superpotencia del Norte se maneja a su antojo por el mundo.

De eso se trata, en gran parte, el excelente ensayo de Ziauddin Sardar y Merryl Wyn Davies. De cómo Estados Unidos ha forjado una imagen impoluta de sí mismo, y demonizado al resto del mundo; con la consiguiente reacción especular de parte de los agredidos. El resultado, es un miedo y un odio recíprocos que se sustentan sobre todo gracias a una inmensa laguna de desinformación por parte de ambos bandos (si parece binaria en exceso la división entre Estados Unidos y Resto del Mundo, no es a causa ni de los autores ni de quien suscribe esta nota, sino que es la propia lógica con la que los norteamericanos se entienden a sí mismos, y su misión en la Historia).

Una vez más, Sardar acierta en no atorarse en los atentados del 11 de septiembre de 2001, pues demuestra con claridad que el problema al que refiere el libro es mucho anterior a esa fecha. Pero los atentados a las Torres Gemelas dan el indicio para comenzar a desenrollar la maraña, esto es, la idea que tienen los ciudadanos norteamericanos de que todo el mundo los odia porque suponen que ellos son el mejor país en la Tierra, con la consecuente envidia que eso generaría en los demás.

En vez conceptos tan poco sólidos como la envidia, los autores hacen una síntesis de las acciones “hiperimperialistas” y expansivas de Estados Unidos, ya sea en el ámbito económico, militar, político o cultural; verdadero origen del resentimiento que en el mundo existe hacia ellos.

Uno de los interrogantes que orienta este libro, puede ser corroborado por cualquiera que tenga la oportunidad de hablar con un norteamericano medio, incluso con universitarios: ¿cómo es posible que sean tan ignorantes respecto al resto del mundo? Los medios masivos y el cine hollywoodense nos pueden dar una primera pista.

Ante cada problema a tratar, los autores comienzan con un análisis cultural que se centra en productos de la masiva industria cultural estadounidense (sobre todo, series de TV y películas de Hollywood), que expresan un sentido común que distorsiona la manera en que los ciudadanos de ese país comprenden la dinámica mundial. Un mundo ficticio (y sorprendentemente para nosotros, verosímil para la gran mayoría de la ciudadanía norteamericana), en el cual el Bien absoluto reside en ellos mismos, y la Maldad igualmente absoluta es una propiedad de Otros que han cambiado con el correr del tiempo (aborígenes, nazis, comunistas, musulmanes), a los que se le niega el derecho a existir.

El libro describe muy bien el proceso que, ya sea a fuerza de armas, planes económicos, entretenimiento o hamburguesas, apunta a que el mundo sea apenas una mala copia del modo de vida norteamericano; negando al mismo tiempo toda diversidad e identidad que no concuerde con aquel. Y que llega al extremo de identificar directamente a Estados Unidos con el mundo, y al mundo como una extensión de Estados Unidos (¿recuerdan la horrible, pero más explícita imposible, canción “We are the World”?). Una visión llena de estereotipos negativos, proveniente de Hollywood, que justifica lo injustificable en cuestiones políticas y militares.

Por todo esto, Sardar y Davies afirman que es responsabilidad de los propios ciudadanos norteamericanos abrir los ojos y comprender que existe un mundo fuera de sus fronteras. Que entiendan que ellos no son el mundo, y que si siguen comportándose por todo el planeta en la forma que les de la gana, con total impunidad, seguirán generando odio y violencia.

31/10/2005

Notas relacionadas:

"Extraño Oriente", de Ziauddin Sardar

"Buscando desesperadamente el paraíso", de Ziauddin Sardar

"Una nación conservadora", de J. Micklethwait y A. Wooldridge.

"Irak, historia de un desastre", de Juan Ignacio Ramonet

www.solesdigital.com.ar

¿Por qué la gente odia Estados Unidos?

Una radiografía del poder global...(articulo sobre el interesantismo libro "Hitler gano la guerra", de Walter Graziano)

Por Mariano García
mariano@octubre.org.ar

Libro: Hitler ganó la guerra. Autor: Walter Graziano. Sudamericana. 234 páginas.

Es necesario comenzar a hablar de este libro haciendo una advertencia a los potenciales lectores: ya sea por atracción o repulsión, no se guíen ni por la tapa ni por su título. El autor no es ningún neonazi que alucina con una imagen triunfante del Fuhrer, ni nada que se le parezca.

Es más, el libro se ocupa de Hitler y el nazismo apenas en algunos parágrafos. Esta obra es en realidad una exhaustiva y documentada investigación sobre la elite oligárquica que controla el poder en los Estados Unidos desde sus orígenes como Estado. Pero no es un libro de historia, aunque muchos de los problemas de los que se ocupa tengan su origen en el siglo XIX.

El libro se ocupa de la situación actual de la estructura de poder mundial que lidera Estados Unidos, y por lo tanto el actual presidente Bush y su familia se convierten en el eje de la investigación de Graziano. Desde la importancia que Bush padre tuvo para la CIA, hasta el peso del oligopolio petrolero en las decisiones políticas, los Bush son personajes nefastamente recurrentes en esta historia. El sujeto central de este libro es la “elite angloamericana”, y se muestra como el establishment norteamericano proviene de las oligarquías inglesas que conquistaron esa tierra siglos atrás.

Como economista que es, Graziano se centra en el poder económico, y como este se transforma en elitismo político. No hay nada de foucaultiano en su concepción del poder; no está ni disperso ni difuminado en los distintos estamentos sociales. El poder del que habla Graziano tiene nombre y apellido, lugares y fechas, montos y números. Es un poder monolítico, conspirador y omnipotente. De ahí la analogía con el tipo de poder que ejerció Hitler, y que el autor sugiera que la sociedad norteamericana de hoy sea una versión triunfante del derrotado modelo nazi; siempre en lo referente a la organización del Estado y las relaciones de connivencia entre las corporaciones económicas con los gobernantes.

También hay algunas relaciones puntuales entre el nazismo y la elite angloamericana de Estados Unidos, sobre todo en cuanto a inversiones de empresarios norteamericanos en el Tercer Reich (petróleo e industria), puntos ideológicos en común (sobre todo el racismo) o el refugio que se dio a prestigiosos nazis luego de la guerra. Pero no mucho más hay sobre el nazismo, en un libro donde la estrecha relación entre las oligarquías norteamericanas e inglesas ofrece muchos más puntos de apoyo para comprender el conflicto que se estudia.

Al especializarse en economía, los dos primeros capítulos del libro de Graziano son de corte casi técnicos. Quizás el primer capítulo dedique demasiado espacio a una sutileza macroeconómica que en realidad es ya una evidencia –que la búsqueda del puro beneficio individual en los sujetos lleva a la destrucción de la sociedad a la que pertenecen–, y ahuyente a lectores que no están especializados en la materia; pero que bien podrían interesarse en las cuestiones que se abordan más adelante. Ese primer capítulo es una barrera bastante importante para el lector medio, no universitario, que quizás no tenga ganas de seguir leyendo luego de tanta teoría macroeconómica; aunque el resto del libro sea muy atrayente para un público bastante más amplio.

Puede ser que el título y la tapa del libro, de corte más marketineros, sean una forma de compensar esto, y alentar a los lectores a seguir adelante. Quienes lo hagan, tendrán la suerte de encontrar datos reveladores sobre los atentados del 11 de septiembre, sobre la dinastía Bush y el consorcio que maneja el poder a nivel mundial y sus mecanismos (como el FMI o el Banco Mundial). El último capítulo, sobre las sociedades secretas que desde las universidades norteamericanas sustentan este perverso mecanismo, deja un amargo gusto conspirativo. Al final del libro, si alguien se siente un poquito paranoico, está en todo su derecho. La asfixiante red de poder opresivo que dibuja Graziano se compone de clanes familiares millonarios que tienen bajo su control el petróleo, la banca, los laboratorios farmacéuticos, las empresas de armas, las universidades y los medios de comunicación más importantes del mundo.

Pero el libro tiene el mérito de abordar temas complejos desde una óptica global y abarcativa. Se ocupa de la estructura, a pesar de la cantidad de nombres que desfilan, y la historia se impone sobre la coyuntura de este año electoral en EE.UU. Como se resume en la contratapa, “quien piense que muchos de los enormes problemas del mundo comenzarían a solucionarse si cambiara el presidente de los Estados Unidos, se equivoca gravemente”.

9/7/2004